La desobediencia apena al Espíritu Santurrón Jesús llamó al Espíritu Santurrón «El Consolador», y asimismo ha dicho: «Pero en el momento en que venga el Espíritu enserio, él les guiará a toda la realidad». Juan 16.13. Todos y cada uno de los cristianos están llamados a proseguir los pasos de Jesús, el que no cometió pecado.
1.- «Básicamente, hay ENTRETENIMIENTOS INADECUADOS que contribuyen a anular la operación del Espíritu Beato, y el Señor se ofende». CPP:253.
2.- «El Espíritu de Dios se apena por el hecho de que varios no son SINCEROS de corazón y de vida; su fe profesada no armoniza con sus proyectos». 2 Testimonios para la Iglesia: 247.
EXTINCIÓN DEL ESPÍRITU SANTO.
“No apaguéis el Espíritu” (1 Tesalonicenses 5:19)
La obra del Espíritu Santurrón se equipara con el fuego (Hechos 2:3). Jeremías charla de esta obra como «un fuego que arde en mis huesos» (Jeremías 20:9). ¿De qué manera se puede apagar este fuego? El Espíritu crea en nosotros la conciencia del pecado y nos asiste a vivir una vida sin pecado. En el momento en que resistimos este desarrollo de santificación, nos encontramos apagando el Espíritu. Al negar o descartar las verdades bíblicas, que son una lámpara que alumbra nuestro caminar católico (Salmo 119:105), nos negamos a caminar en el Espíritu (Gálatas 5:25). Esta es otra forma de apagar el Espíritu.
Contristar al Espíritu Beato
Todo fiel está llamado a una exclusiva vida opuesta a su vieja vida de pecado. Está llamado a despojarse del hombre viejo y recubrirse del nuevo, o sea, está llamado a despojarse de sí para recubrirse de Cristo (Efesios 4:22-24).
Pero como los cristianos no están a la altura de esta novedosa situación, sino abrazan su vieja forma de vida y se aferran a sus viejos vicios de su naturaleza pecaminosa, el Espíritu Beato de Dios se apena.
El Espíritu resalta a Cristo, a fin de que observemos su gloria y seamos transformados Juan 16:14
De ahí que 2 Corintios 3:18 charla de resultar mucho más como Cristo al contemplar la gloria de Cristo Tal como Moisés tenía la cara transfigurado en el momento en que vio la gloria del Señor en el monte Sinaí (Ex-. 34,29; 2 Corintios 3,7), de esta forma asimismo nosotros debemos ser transformados por el Espíritu, contemplamos la gloria de Dios en la cara de Cristo.
El Espíritu, entonces, es una luz para nosotros de tres formas: exponiendo nuestra culpa, alumbrando la palabra de Dios y mostrándonos a Cristo. O, para decirlo de otro modo, como Luz Divina, el Espíritu Santurrón obra para descubrir el pecado, descubrir la realidad y descubrir la gloria.
“Con quien fuiste sellado para el día de la redención”
Esta es una dulce verdad que insinúa nuestra seguridad eterna. No es por nuestra fuerza que nuestra salvación está asegurada, sino más bien por la obra de Dios en nosotros y la existencia de su Espíritu Santurrón.
Significa carga. En el momento en que el Espíritu Beato se apena, padece una carga. Plañir es opresión. ¡Qué triste oprimir a alguien tan fantástico y grande como el Espíritu Santurrón que vino a vivir en nosotros para ser nuestro profesor y guía! Plañir es afligir con mal profundo y agudo, afligir al Espíritu Santurrón con mal profundo por decir y llevar a cabo cosas malas.