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Cómo se llama el don de leer mentes

La telepatía se considera por la enorme mayoría de la red social científica como una pseudociencia.

Jesús ha amado mandarnos el Espíritu Beato a fin de que nosotros tengamos este don, a fin de que todos nosotros tengamos la posibilidad comprender las cosas como Dios las comprende, con el intelecto de Dios –expresó Papa Francisco en la Catequesis sobre el segundo don del Espíritu Beato-. “Es un precioso obsequio que el Señor nos dió a todos nosotros”, ha dicho. Es el don con el que el Espíritu Beato nos introduce en la privacidad con Dios y nos hace participantes del emprendimiento de amor que Él tiene sobre nosotros.

El obispo de Roma aseveró que el don de comprensión está íntimamente relacionado con la fe; que «en el momento en que el Espíritu Beato habita en nuestro corazón y también alumbra nuestra cabeza, nos hace medrar día a día en la entendimiento de lo que el Señor dijo y hecho». El Sustituto de Pedro aseveró que “Jesús mismo ha dicho a sus acólitos: Les mandaré el Espíritu Santurrón y Él les va a hacer comprender todo cuanto les he enseñado. Entender las enseñanzas de Jesús, entender su Palabra, entender el Evangelio, entender la Palabra de Dios. Uno puede leer el Evangelio y entender algo, pero si leemos el Evangelio con este don del Espíritu Santurrón, tenemos la posibilidad de entender la hondura de las expresiones de Dios. Y este es un enorme don, un enorme don que todos tenemos que soliciar y soliciar juntos: ¡Danos, Señor, el don del comprensión! Y citando el relato de los acólitos de Emaús ha dicho: “O sea lo que hace el Espíritu Beato con nosotros: nos abre la cabeza, nos abre para comprender mejor, para comprender mejor las cosas de Dios, las cosas humanas, las ocasiones, todas y cada una de las cosas. ¡El don del comprensión es esencial para nuestra vida cristiana! Pidámosle al Señor que nos dé, que nos dé a todos este don de comprender de qué forma comprende Él las cosas que suceden, y más que nada comprender la palabra de Dios en el Evangelio”. Jesuita Guillermo Ortiz, RADIO VATICANO Artículo terminado del Catecismo del Papa traducido al español: Los Dones del Espíritu: Entendimiento Estimados hermanos y hermanas, ¡buenos días! Tras haber examinado la sabiduría como el primero de los siete dones del Espíritu Beato, el día de hoy me agradaría centrarme en el segundo don, o sea, la entendimiento. No tiene que ver con el intelecto humana, de la aptitud intelectual de la que tenemos la posibilidad de estar aproximadamente dotados. Es, por contra, una felicidad que solo el Espíritu Beato puede infundir y que lúcida en el católico la aptitud de ir alén de la verdad y escudriñar la hondura del pensamiento y del plan de salvación de Dios. El apóstol Pablo, dirigiéndose a la red social de Corinto, detalla bien los efectos de este don, esto es, lo que hace en nosotros este don del comprensión. Y Pablo afirma lo siguiente: “lo que absolutamente nadie vio ni oyó ni imaginó, lo que Dios ha dispuesto para los que le adoran. Dios nos lo descubrió por medio del Espíritu…” (1Cor 2,9-diez). Como es natural, esto no quiere decir que un católico logre entenderlo todo y tener pleno conocimiento de los designios de Dios: todo lo mencionado está aguardando manifestarse en su claridad en el momento en que nos hallemos en la existencia de Dios y seamos realmente uno con Él. Pero como exactamente la misma palabra recomienda, la entendimiento deja «intus legere», o sea, «leer desde adentro» y este don nos hace entender las cosas como Dios las comprendió, como Dios las comprende, con el intelecto de Dios. Pues se puede comprender una situación con sabiduría humana, con prudencia, y eso está bien. Pero entender una situación en hondura como Dios la comprende es el efecto de este don. Y Jesús deseó mandarnos el Espíritu Beato a fin de que tuviésemos este don, a fin de que todos pudiésemos comprender las cosas como Dios las comprende, con el intelecto de Dios. Es un precioso obsequio que el Señor nos hizo a todos. Es el don con el que el Espíritu Santurrón nos introduce en la privacidad con Dios y nos hace participantes del emprendimiento de amor que Él tiene sobre nosotros. Es claro, entonces, que el don de comprensión está íntimamente relacionado con la fe. En el momento en que el Espíritu Santurrón habita en nuestro corazón y también alumbra nuestra cabeza, nos hace medrar día a día en nuestra entendimiento de lo que el Señor dijo y hecho. Jesús mismo ha dicho a sus acólitos: Les mandaré el Espíritu Santurrón y les va a hacer comprender todo cuanto les he enseñado. Entender las enseñanzas de Jesús, entender su Palabra, entender el Evangelio, entender la Palabra de Dios. Uno puede leer el Evangelio y entender algo, pero si leemos el Evangelio con este don del Espíritu Santurrón, tenemos la posibilidad de entender la hondura de las expresiones de Dios. Y este es un enorme don, un enorme don que todos tenemos que soliciar y soliciar juntos: ¡Señor, danos el don de la entendimiento! Hay un episodio del Evangelio de Lucas que expresa realmente bien la hondura y el poder de este don. Tras presenciar la desaparición en la cruz y el entierro de Jesús, 2 de sus acólitos, desilusionados y tristes, van de Jerusalén y vuelven a su pueblo llamado Emaús. Mientras que van en sendero, Jesús resucitado se une a ellos y empieza a hablarles, pero sus ojos nubosos por la tristeza y la desesperación no lo reconocen. Jesús anda con ellos, pero estaban tan tristes, tan agobiados que no lo reconocieron. Pero en el momento en que el Señor les enseña las Escrituras, a fin de que comprendan que debió padecer y fallecer y después resucitar, sus psiques se abren y la promesa renace en sus corazones (cf. Lc 24, 13-27). Y o sea lo que el Espíritu Beato hace con nosotros: nos abre la cabeza, nos abre a una mejor entendimiento, a una mejor entendimiento de las cosas de Dios, de las cosas humanas, de las ocasiones, de todo. ¡El don del comprensión es esencial para nuestra vida cristiana! Solicitemos al Señor que nos dé, que nos dé a todos, este don de entender de qué forma comprende Él las cosas que suceden, y entender, más que nada, la palabra de Dios en el Evangelio.

Habilidades evolutivas del intelecto

La vida cambia y evoluciona durante los siglos, pero en general no tan veloz como lo realiza el día de hoy. Sería bueno meditar a esta agilidad para acrecentar nuestras esperanzas, nuestras habilidades, el futuro solo espera, seamos hábiles.

Pero volviendo a la consciencia global del intelecto que en la actualidad vive, esta consciencia asimismo acepta la de una extendida historia que la transporta y de esta manera la consciencia viva, de alguna forma, semeja sobrepasar las leyes físicas al traspasar la nada de muerte. Sigue con vida y medra entre generaciones con una enorme acumulación de información que, como siempre y en todo momento hace la vida, ha de ser procesada. Pensemos que el intelecto es levadura para editar. No es la fuerza física o la creciente aptitud tecnológica que poseemos el día de hoy lo que debería transformarnos, sino más bien la predominación de un intelecto colectivo que está mudando para ejercer su poder oculto. Pero esto debe hacerse próximamente, sin dejar que el enorme desajuste entre el accionar humano y el saber juntado padezca un tramo mayor del que padece hoy día.

Consejos para enfrentar mejor la sociabilidad y los instantes de soledad

  • Que te agrade la soledad no quiere decir que seas un individuo solitaria. Cada individuo tiene unas pretensiones personales, unos canales de expresión, unos contextos en los que accionar.
  • Quien te valore y te comprenda, te comprenderá. Hazle comprender a tu pareja y amigos que esta prioridad no quiere decir que los ames menos. Hay instantes en los que precisas tu compañía y eso no es malo. Es una parte de su forma de ser y como tal, tienen que comprenderlo.
  • Establece estos instantes de privacidad contigo todos y cada uno de los días. Tienen que guiarte a “recargar las pilas” tras el trabajo o de aquellas ocasiones que acostumbran a dejarte fatigado psicológicamente.

En el momento en que se charla de personas muy sensibles, es común que se asocie con el padecimiento. Sostenemos la iniciativa de que la sensibilidad nos hiere y nos desgasta. Esta alta sensibilidad es homónimo de depresión, tristeza y aislamiento. Es un fallo. Por el hecho de que, en verdad, hay algo que el resto no tienen idea: escasas realidades se viven con mayor intensidad que la construcción de un día a día que parte de forma directa del corazón.

Empatía y aptitud para solucionar problemas morales

Los estudiosos diseñaron múltiples tareas experimentales, con el propósito de estudiar con mayor precisión todos los instantes evolutivos en los que se consiguen las capacidades primordiales para la entendimiento de la cabeza , tanto nuestra como la del resto. Entre las áreas mucho más estudiadas entre las citadas previamente es la segunda, donde hallaron que a la edad de 3-4 años, por norma establecida, se lleva a cabo la aptitud de entender que otros tienen la posibilidad de tener opiniones falsas, al tiempo que entre las edades de A los 6 y 7 años ya se puede entender las representaciones mentales del resto y atribuir falsas opiniones a el resto. No obstante, gracias a la dificultad del sistema de cognición popular y de las distintas áreas del cerebro implicadas en él, entendemos que el puzzles que integra el cerebro de un individuo competente en cognición popular no se completa hasta la adolescencia tardía.

La etología estudia de qué forma los animales tienen la capacidad de planear sus acciones en beneficio de la red social popular o emplear tácticas para mentir al enemigo. Colaborar y asimismo desafiar a los compañeros necesita, en cierta forma, examinar, predecir y manejar el accionar del resto. Esto supone una aptitud cognitiva – tosca en la situacion de los antropoides – para entrar o admitir el estado mental del otro, probablemente creada como una virtud evolutiva en las especies sociales.

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