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Dónde está ubicada el alma en el cuerpo humano

El alma no es una substancia que se logre conseguir en un cuerpo: es imposible decir que haya un espacio donde tenga su taburete (no hay ni un solo centro de procesos alterados). No obstante, lo psíquico, que podría ser propio de lo que genera el alma, coincide con la vida.

Jacques Philippe Jiseoh de saint Quentin (1792): Muerte de Sócrates. El pintor capta el trágico instante en que Sócrates acaba de tomar la cicuta y se dispone a fallecer, con la promesa de lograr la alegría de su alma en otra vida.

La iniciativa de alma evolucionó del pensamiento viejo y medieval, en el que se comprendía como principio de vida (así sea en sentido universal y cósmico, o en sentido individual como principio de vida vegetativa, sensible y la vida intelectual), hasta el pensamiento moderno, en el que en ocasiones se comprende como conciencia, en ocasiones como sentimiento.

Alma:

El alma está ubicada entre el espíritu y el cuerpo, es el taburete de la personalidad del hombre (Dios lo creó como “alma viviente”). El alma es una fortaleza inalienable, que no Dios puede violar. Allí en el alma el hombre tiene todo el poder de resolución.

En el momento en que Dios creó al hombre, deseó que su espíritu fuera como un amo, su alma como un maestresala y su cuerpo como un sirviente. El jefe confía los temas al maestresala, quien por su parte ordena al sirviente que los haga. No obstante, con la caída, el alma se transformó en dueña y el espíritu se durmió. La comunión con Dios se rompió. Un hombre sin Dios en la mayoría de los casos solo tiene un alma y un cuerpo en desempeño. En cambio, el que nace nuevamente puede regresar al diseño original de Dios: espíritu, alma y cuerpo.

Nuestra cooperación con la saturación de Dios

¿De qué manera tenemos la posibilidad de colaborar con la intención de Dios de saturar todo nuestro ser consigo?

Entrenar nuestro espíritu es la clave. Nuestro espíritu no solo tiene la aptitud de entrar en contacto y comulgar con Dios, asimismo es el sitio donde Él habita en nosotros. Tenemos la posibilidad de volvernos a Él en nuestro espíritu para vivir para Su historia. Mediante nuestro espíritu, nosotros asimismo tenemos la posibilidad de recibir mucho más de Cristo cada día. Desde esta «base» de Su operación en nosotros, Él puede lograr nuestra alma. Cuanto mucho más recibamos a Cristo al entrenar o emplear nuestro espíritu, mucho más Dios va a tener una forma de lograr nuestra alma.

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