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Cómo se dice tortilla en garífuna

¿Sabías que lo que en castellano conocemos como tortilla en algún momento tuvo nombres propios en nuestras lenguas nativas? En Maya Chortí se redacta Pa?, en Tol es Tsets, en Pech es Maská, en Tawahka es Tuk ilna, al tiempo que en Miskitú es Tortiya y en Garífuna es Durudia, atrayente, ¿no?

En colaboración con el período “Viaje a Centroamérica”

Tradición familiar

El desarrollo de elaboración de la yuca implica a toda la familia garífuna, tradición Es se enfoca en que parte de los pertenecientes cosecha la yuca, otra la corta, un conjunto se hace cargo de limpiarla y pelarla y, al final, otros se dedican a elaborar la tortilla de yuca.

Lo que hace aún mucho más importante este alimento es su carácter comunitario, en tanto que necesita la asistencia de toda la familia para su preparación.

Prosigue pasito a pasito la receta de la yuca con bastante fortuna. parte de pan mucho más fácil, una panadería asimismo tiene un origen, una semilla. Para Rosa Arzú, esa semilla es su madre, Ana María Moreira Miranda, garífuna del pueblo de Santa Fé, Colón, quien murió en 2010 de un infarto. Fue el tercero de una extendida vida donde logró de todo: desde lavar, planchar, cocinar, viajar, hornear, llevar a cabo vestidos de novia, hasta sanar a los enfermos. Según su familia, Ana María era, más que nada, una famosa sanadora que preparaba remedios caseros para toda clase de enfermedades. “Las mujeres volvían a casa con la barriga de esta manera”, afirma Rosa Arzú, describiendo con la mano la circunferencia del medio óvalo. “Y no sé de qué manera, pero se fueron de la vivienda tras tomarse eso que preparaba mi madre”, afirma, tras lamentar no haber aprendido jamás sus recetas, más allá de que su madre siempre y en todo momento había amado enseñárselo. Pero asimismo, al lado de esto, Ana María Moreira, nacida el 2 de febrero de 1920, fue abuela y madre que crió sola a su hija Rosa y a sus tres nietos: Yolany, Jack y Florentina. Lo increíble, y en esto coinciden los 4, es que lo logró todo —desde ofrecer a luz hasta fallecer— sentada en un taburete de madera que aún preservan como herencia y prueba de su paso por este planeta. «Con el taburete paseaba de aquí para allí, barría, recogía, lavaba, viajaba: hacía de todo. Mi mamá tuvo polio a los 12 años y a los quince dejó de caminar para toda la vida”, cuenta Yolany, nieta de Ana y dueña de la primera panadería garífuna en Tegucigalpa llamada “Lanchonete de Yolany”.

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