El purgatorio se distribuye en siete círculos, en todos los que se castiga entre los errores capitales. Primer círculo: Aquí los soberbios purgan sus errores, arrastrándose por el suelo estresados por enormes pesos. Segundo círculo: Designado a los envidiosos, que tienen los ojos cosidos.
En este título se podría meditar que, al nombrar los años, falta la especificación “da morte”. Pero no es de esta manera. Dante no dejó de existir: su pieza maestra está viva y prosigue atrayendo —y satisfaciendo— a leyentes de todas y cada una de las latitudes y de todas y cada una de las etnias tras estos siete siglos.
¿Qué nos puede ofrecer la Divina Comedia el día de hoy, en 700 años? Pues en el momento en que charlamos de Dante, siempre y en todo momento pensamos en su pieza maestra —que, a propósito, acabó exactamente el mismo año en que murió el Poeta—, que exactamente el mismo Dante declaró como tal antes del final de su historia, y que conocemos por la impecable plenitud de su poema.
La condena en la Divina Comedia
En los Cantares XIV y XV podemos consultar como esos violentos que jamás respetaron los mandamientos del Todopoderoso son condenados a vivir a la intemperie en la arena candente de una lluvia de fuego cae. Los blasfemos están recostados boca arriba, lo que les impide protegerse de la lluvia; Los prestamistas están sentados, lo que les deja estar un tanto mucho más protegidos, al tiempo que los sodomitas tienen la posibilidad de correr libres (y si alguien se detiene, se va a ver obligado a quedarse inmovil a lo largo de cien años).
Por su lado, Doménech (2020) nos comenta que el hielo, pese a no tener un término fijo en su representación, tiene nociones comunes próximas a los temas que (generalmente) aborda en el momento en que es figurativo. . Transmitiendo en su escala expresiva considerablemente más alta, esa idea de soledad y frialdad al posicionarse como la naturaleza mucho más hostil que el hombre logre presenciar; De la misma manera, se acostumbra emplear para destacar la inmensidad y fortaleza de la naturaleza en frente de la pequeñez y fragilidad del humano (parágrafo 4) (fig. 1).
Infierno
Portal o Anti-Infierno: Habiendo cruzado las puertas del Infierno, Dante y Virgilio están con los cobardes, esos que en vida jamás han tomado una situación determinante o han tomado una situación en lo más mínimo. Asimismo están los ángeles que no han tomado situación ni con Dios ni con Lucifer en el momento en que se descubrió. Su castigo, según con la “ley del contraataque”, esto es, la ley que condena la pena eterna contraria o equivalente a la culpa, les prevé perseguir, desnudos, una bandera blanca que jamás alcanzarán mientras que son picados por abejas y moscas azules. .
Río Aqueronte: Continuando su viaje, Dante y Virgilio llegan a la orilla del río Aqueronte, donde las ánimas que maldicen a sus antepasados y Dios aguardan a Caronte, el barquero de las ánimas, para recogerlas y transportarlas a tu arrepentimiento Caronte le afirma a Dante que no puede atravesar el río, puesto que todavía está vivo, pero Virgilio aclara que su viaje es la intención de Dios, quien revienta en la narración con terremotos y relámpagos colorados, realizando que Dante se desmaye.
Purgatorio
El purgatorio es la segunda una parte de la Divina Comedia. Es el canto del arrepentimiento, del perdón, del ejercicio de la independencia. De la actitud coral, del «nosotros», contra el «yo» dominante del Infierno.
Se constituye de antepurgatorio, purgatorio y paraíso terrestre. En el antepurgatorio hay 2 géneros de ánimas: las excomulgadas y las negligentes o arrepentidas de forma tardía. Entonces, el purgatorio, dividido en cornisas en orden ascendiente (del pecado mucho más grave al mucho más suave) y donde las ánimas expian sus errores. Cada cornisa representa entre los errores capitales: soberbia, furia, pereza, envidia, codicia, gula y lujuria. En la cima del purgatorio está el paraíso terrenal.