Conforme lo debemos recordar y tengamos su Espíritu con nosotros, se van a abrir nuestros ojos del comprensión; entonces la enorme situación de la divinidad en todos nosotros se grabará mucho más poderosamente en nuestros corazones. En el nombre de Jesucristo. Un hombre.
“En el momento en que fuimos bautizados, asimismo fuimos enterrados con Cristo y de esta forma formamos parte de su muerte a fin de que, como Cristo resucitó por la fuerza del Padre, asimismo nosotros paseemos según la vida novedosa”. Romanos 6:4 (PDT)
Ayer charlamos de desarrollar los ojos de la fe. En el momento en que naces nuevamente, espiritualmente, Dios abre tus ojos espirituales, permitiéndote ver Su obra a tu alrededor y ver las muchas ocasiones que pone enfrente de ti.
Abre tus ojos espirituales y ve mucho más allí
En el momento en que nos transformamos a Cristo Jesús, nuestros ojos espirituales empiezan a abrirse y podemos consultar alén de lo que nuestros ojos físicos tienen la posibilidad de ver. Así, la palabra de Dios empieza a revelarnos el mensaje de nuestro Padre y el propósito que tiene con todos sus hijos. De ahí que es esencial hojear todos los días las Sagradas Escrituras pues es por medio de ellas que podemos consultar sus proyectos manifiestas en nuestra vida espiritual.
En el momento en que nos encontramos atrapados por el pecado y nuestro pasado, no tenemos la posibilidad de abrir los ojos pues disponemos áreas de nuestra vida que debemos sanar y investigar para convertirlas por medio de la presencia del Señor. Solo a través del Espíritu Beato podemos consultar precisamente lo que Dios desea revelarnos.
Corazones embrutecidos
La razón por la cual no observamos la gloria de Dios no es pues el modelo esté deficiente o pues la gloria de Dios no resplandezca. La razón es por la «dureza de corazón» (ver Efesios 4:18). Esta dureza es una profunda aversión a Dios y un pertinente amor de ensaltación propia. Pablo mencionó que el estado mental de la carne es hostil a Dios (ver Romanos 8:7). Y Jesús mencionó que
Nuestro inconveniente no es la carencia de luz, sino proseguimos y amamos las tinieblas. Esta es la dureza que está en nuestros corazones.
Dios, abre los ojos de mi corazón a fin de que logre ver tu Gloria
Quizás o sea algo extraño para ti ahora mismo, pues no tienes que imaginar de qué manera el corazón tiene la posibilidad de tener ojos, y Es verdad que sí, pero no es exactamente por el razonamiento humano. Abrir los ojos del corazón es comprender ser compasivo y piadoso con el resto, y entender entender aquellas cosas que no son evidentes a nuestros ojos humanos.
Como comentamos previamente, la mejor forma de abrir los ojos de nuestro corazón es rezar a Dios a fin de que nos asista a realizar esto y nos muestre las herramientas correctas para esto. Te exponemos una oración a fin de que afirmes si has estado intentando de abrir los ojos de tu corazón y aún no lo hiciste. Dile a Dios «Abre los ojos de mi corazón».