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Quién es el peor enemigo de tu matrimonio

El enemigo del matrimonio que merece estar en la parte de arriba de la lista es este: el abandono del fundamento, el abandono del fundamento bíblico. La Biblia deja claro que el matrimonio es una institución decretada por Dios y una institución con el propósito de glorificar a Dios exponiendo algo sobre él.

Falta de empatía

“Accionar desde mi criterio daña la relación. Hay que percibir el criterio de mi pareja, comprender el porqué de su actitud”, afirma De Biegler

El exceso de cualquier situación (trabajo, substancias, tecnología) daña la relación. Hay que detectar qué le pasa a mi pareja que busca “ese algo” que se regresa desmedido.

Riñas permanentes

Combatir por todo en ocasiones puede transformarse en un hábito. Los permanentes chillidos, protestas y riñas son otro enemigo del matrimonio. Sostener una relación armoniosa es lo destacado que puedes realizar a fin de que ni tú ni tu familia se sientan molestos.

CHISTES

Amor falso

Hace unos días escuché a un popular sicólogo dando una charla en línea sobre relaciones. En su proposición explicó que había una diferencia entre el cariño universal y el cariño de pareja. Mencionó que el cariño universal es el que siente y expresa la raza humana, por servirnos de un ejemplo, en el momento en que ayudas nutriendo a los pequeños de África sin aguardar nada a cambio. Pero que el cariño de pareja no es exactamente lo mismo. Este amor ha de ser correspondido, en caso contrario no es amor y no marcha.

Lejos de sorprenderse con su declaración, volvió a corroborar los conceptos equivocados que tiene el planeta sobre el cariño. Aun me logró felicidad percibir esta definición del amor universal, un amor que para mí no es amor, más que nada por el hecho de que no espera nada a cambio, «en teoría». Estas proyectos desinteresadas frecuentemente están lejos del amor, son sencillamente manifestaciones de nuestro ego, de estimar contribuir a el resto pues sencillamente nos hace sentir bien (1 Corintios 13:3).

Tu inconstancia espiritual

Naturalmente, para sostener un matrimonio saludable tienes que perseverar en la fe en Cristo. Entonces vas a ser leal, vas a tener pensamientos buenos y rectos, y no pecarás contra ti o tu cónyuge.

Todos y cada uno de los días busca a Dios en oración para cerciorarte de que haces lo que él desea para ti examinando tu corazón, y medita siempre y en todo momento en las Escrituras, para saber su intención y recordarla. Si sois inestables en la fe, solo daréis mucho más poder al pecado y las luchas van a ser eternas. Apóyate en un acólito de Jesús que es maduro en la fe y pasea contigo, no tienes que llevarlo a cabo solo. Así vas a ser responsable frente otra persona, tus misterios van a estar seguros contigo y va a ser mucho más bien difícil.

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