Significa almacenar en nosotros lo que es digno de una genuina relación con el Señor, y llevar una vida integral, lineal y fácil en su Presencia. Tener un corazón puro es un sendero de purificación interior.
Otra de las Bienaventuranzas del capítulo cinco de Mateo trata de los puros de corazón. ¿Quiénes son los puros de corazón? Son ellos los que están afligidos por la impureza de sus corazones. La única forma de tener un corazón limpio es percatarse de que su corazón no es puro y estar tan triste que está presto a llevar a cabo lo que sea preciso para llevarlo a cabo puro.
Para aclarar qué es tener un corazón limpio, consideremos primero el concepto del corazón. El corazón es el taburete de la personalidad. Es lo que establece nuestra forma de ser. Es lo que influye en nuestros pensamientos. Proverbios 23:7 afirma: «Por el hecho de que como es su pensamiento en su corazón, tal es él». Proverbios 4:23 nos exhorta a “almacenar tu corazón por el hecho de que; la vida fluye de él.”
Ten en cuenta que Dios asimismo conoce tus motivaciones.
El orden del rey David a Salomón, su hijo, en el momento en que le cedió el reino, fue caminar enfrente de Dios «de hecho con todo tu corazón y con tu alma» (1 Reyes 2:4). David sabía que el Señor examina el corazón y conoce las pretenciones.
Debemos realizar una evaluación sincera frente Dios para descubrir nuestra verídica motivación. Como ha dicho David: “Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón; Pruébame y conoce los pensamientos que me intranquilizan. Apunta cualquier cosa en mí que te ofenda y guíame en el sendero a la vida eterna” (Salmo 139:23-24 NTV). En este pasaje no se nos comunica que Dios no conocía el corazón de David, sino se encontraba exponiendo una actitud de humildad, una actitud adecuada.
En la cara de Jesucristo
Primero leamos 2 Corintios 4:6:
“Por el hecho de que exactamente el mismo Dios que ha dicho: De las tinieblas resplandecerá la luz, es el que resplandeció en nuestros corazones, para iluminación del conocimiento de la gloria de Dios en la faz de Jesucristo.”
¿Y cuáles son las secuelas de un corazón sucio y uno limpio?
En el momento en que el corazón es puro, la persona entiende la Palabra de Dios al leerla, conoce poco a poco más al Señor, entiende sus enseñanzas, promesas y consejos. Además de esto, la seguridad en Él está medrando.
Pero es diferente en el momento en que el corazón está sucio. Esta persona puede saber la Biblia de cabo a rabo, pero no comprenderla. No cree en las promesas ni puede ver a Dios y continúa en exactamente el mismo estado pecaminoso.