Los pensamientos religiosos o blasfemos tienden a ser recurrentes en el trastorno obsesivo-compulsivo. La persona que las sufre puede llegar a meditar que está inspirada por el demonio y por mucho que luche contra ellas no va a poder suprimirlas de su cabeza.
Me llama una compañero psiquiatra-psicoterapeuta para concertar una cita urgente. Se siente arrollado bajo el peso de una compulsión incontrolable que cambió completamente su historia.
En el momento en que estamos, me afirma que en los últimos un par de años fué afianzando una fijación: cuál puede ser la blasfemia mucho más grande, la mucho más ofensiva, la mucho más extremista, la mucho más extrema… Aparte de ser un psiquiatra, es un individuo demasiado religiosa y dirige un conjunto de catecúmenos, esto es, ella es una fiel ejemplar.
¿Qué son los pensamientos intrusivos?
Los pensamientos intrusivos, como su nombre lo señala, son un género de pensamiento involuntario y también inesperado que puede ocasionar un colosal padecimiento y también irritación en la persona que los experimenta. Tienen la posibilidad de tomar la manera de pensamientos puros y pensamientos considerablemente más visuales compuestos de imágenes.
Los pensamientos obsesivos o intrusivos acostumbran a estar muy socios a distintas trastornos mentales, como los trastornos de ansiedad, los trastornos obsesivo-apremiantes o aun la depresión.
¿Qué son los pensamientos intrusivos?
En el momento en que hablamos a un pensamiento intrusivo nos encontramos señalando aquellas ideas que semejan estar bloqueadas en nuestra cabeza. En el momento en que se transforman en pensamientos recurrentes, tienen la posibilidad de ocasionar angustia y malestar en la persona que los sufre.
La mayor parte de las ocasiones, la gente que experimentan estos pensamientos intrusivos o pensamientos negativos recurrentes tienen la posibilidad de opinar que son señales de observación.
Expóngase a los pensamientos
En ocasiones el pensamiento entrometido regresa constantemente pues no hemos terminado de exponernos a él. Lo único que aprendemos a llevar a cabo es combatir contra el pensamiento tan rápido como empezamos a ver este temor o ansiedad. Y es exactamente esta pelea la que crea poco a poco más padecimiento y da mayor fuerza al pensamiento.
Tenemos la posibilidad de procurar llevar a cabo algo nuevo, como exponernos al pensamiento del mismo modo que nos exponemos a algo que nos amedrenta. Esto se puede poder por medio de una exposición en la imaginación donde nosotros perseguimos activamente este pensamiento para sentir el temor y la ansiedad en su plenitud, sin llevar a cabo nada para suprimirlo.