Arrepentimiento y Expiación El arrepentimiento da fuerza y una exclusiva actitud hacia Dios, hacia uno mismo y hacia la vida generalmente. Por medio de esa fortaleza, puedes alejarte del pecado y poner tu corazón y tu intención on line con el plan que Dios tiene para ti.
El pecado se comprende, ordinariamente, como «desobediencia» a un orden divino. En el fondo de esta desobediencia está la desconfianza en Dios; la iniciativa de que Dios es arbitrario en el momento en que prohíbe tal o como cosa; detrás está la sospecha de que Dios tiene otras pretenciones aparte de buscar lo destacado para sus hijos. Esta desconfianza en los designios de Dios es siempre y en todo momento muy de hoy, ahora ha atravesado la crónica de la raza humana. Asimismo en el fondo de este pecado está el deseo de ser como Dios; un deseo un poco legítimo, en tanto que Dios creó al humano a su imagen y semejanza, y desea que sus hijos compartan con él su alegría y felicidad. Pero Adán y Eva desearon lograr esta felicidad por sus medios y no aguardaron a que Dios se la diese.
En lo que se refiere a las secuelas del pecado, la primera es que hace molesto la presencia y la mirada de Dios. Teniendo a Dios como amigo y padre con quien se puede caminar y charlar con seguridad, Adán y Eva han comenzado a tratar en balde de huír de su mirada escondiéndose tras un arbusto. Otra consecuencia es presenciar la desnudez, tanto física como espiritual. Adán y Eva ahora estaban desnudos antes de la caída, pero no se percataron hasta la actualidad. El pecado ha perturbado su mirada y el modo perfecto en que se sienten mirados. El pecado no acepta la mirada extraña sobre nuestro corazón. Crea un planeta desprovisto de hermosura que instintivamente desea ocultarse de los ojos de Dios y de los hombres. Pero esto no solo daña nuestra relación con Dios, sino asimismo daña nuestras relaciones con otra gente que nos cubren, y nos hace perder el valor para asumir nuestras responsabilidades.
Caer en pecado no es exactamente lo mismo que caer de la felicidad
Caer en pecado tiene relación a que un fiel escoge pecar y en ciertos casos hay ciclos de pecado donde se cae recurrentemente y permitir en una práctica pecaminosa, pero no es exactamente lo mismo que caer de la felicidad. Caer de la felicidad, según Pablo, significa retroceder, resbalar al correr la carrera de la fe, Pablo afirma que corriste realmente bien la carrera, ¿quién te impidió seguir en la realidad? (Gl 5:7), el apóstol emplea exactamente el mismo lenguaje de la carrera en 1 Corintios 9:24-27 ¡conque corre para ganar! en lo que se refiere a la santificación, pero la ley no trae la victoria sino más bien la derrota, la guerra ética solo se gana con la llenura del Espíritu que viene por la fe en Jesús, no por los méritos humanos por proseguir la ley.
Como conclusión, estar en felicidad no quiere decir que el fiel sea especial y no vaya a pecar, pues el mal del pecado aún habita en su persona y hay una pelea entre el Espíritu y la carne, lo viejo y lo el viejo, el nuevo hombre (Romanos 7, Gálatas 5:16-26 y 6:15). En el momento en que un fiel peca, no cae de la felicidad, cae en la felicidad, lo que transporta al arrepentimiento. Caer de la felicidad tiene relación a que conociendo la justificación por la fe que da Cristo, uno elige u opta por la ley, si uno es dependiente de la circuncisión para ser justo enfrente de Dios, entonces de nada le sirve Cristo (Gálatas 5:2). ).