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Que bajo Jesús a los infiernos

Cristo, tras estar fallecido y enterrado, descendió al Hades o infierno de los justos, donde los no bautizados aguardaban la resurrección, para vencer a la desaparición y llevárselos consigo. El acontecimiento sucedió antes de la Resurrección corporal de la tumba que ocurrió al tercer día siguiente de la crucifixión.

El Credo de los Apóstoles afirma que Jesús descendió a los avernos. Pero una cosa es el infierno, el sitio de los condenados, y otra cosa son los sitios bajos, asimismo llamados en castellano “los avernos”.

La diferencia entre estas 2 realidades es mucho más clara en otros lenguajes.

El Descenso al Hades

¿Qué ocurrió entre la desaparición de Cristo en la cruz y su gloriosa resurrección de la tumba en la mañana de Pascua? Las Escrituras nos comentan que el Señor Jesús tiene las «llaves de la desaparición y del infierno» (Apocalipsis 1:18). (Asimismo se se refiere al Hades en las Escrituras como el inframundo y el infierno). El apóstol Pablo nos comunica que Jesús «descendió a las partes mucho más bajas de la tierra» (Efesios 4:9) – se comprendía que las partes mucho más bajas eran la «morada de los fallecidos» y «Hades». El apóstol Pedro nos comunica que Jesús «predicó a los fallecidos» (1 Pedro 4:6) y «a los espíritus enjaulados» (1 Pedro 3:18).

En un popular sermón de la iglesia primitiva que se predicó el Sábado Santurrón, el día antes de la resurrección de Jesús, se detalla vívidamente la escena del descenso de Jesús al Hades (o Infierno). Jesús abre la puerta del Hades para comunicar su victoria sobre la desaparición, Satanás y todos y cada uno de los poderes del infierno. Entonces libera a Adán y Eva ahora todos y cada uno de los justos que aguardaban su redención por el Mesías. Varias pinturas y también iconos cristianos, singularmente de iglesias orientales, representan vívidamente esta escena.

¿Qué platicaba Jesús?

Jesús predicó sobre el Reino de Dios, enseñó a la multitud a rezar y querer a Dios sobre todas y cada una de las cosas. Asimismo enseñó a la gente a quererse unos a otros y a perdonar. Jesús predicó que Dios es bueno y desea que todos se salven. Enseñó que todos son causantes de sus acciones y que debemos vivir según con Sus mandamientos. Jesús asimismo predicó sobre los últimos tiempos, el juicio final, el cielo y el infierno.

«Jesús descendió a los avernos y predicó a los espíritus enjaulados». Este versículo nos enseña que una vez que Jesús murió, descendió a los avernos y predicó a los espíritus enjaulados. Esto quiere decir que todos y cada uno de los que fallecieron, buenos y pésimos, van a estar en el infierno hasta el día del juicio final. En ese día, Jesús retornará y juzgará a todos y cada uno de los fallecidos. Los que fueron buenos van a ir al cielo, pero los que fueron pésimos van a ir al infierno para toda la vida.

P. Ariel Álvarez Valdés

Un dogma dominical

Quienes asisten a Misa cada domingo, tras percibir la predicación del sacerdote, forman parte en la recitación del Credo, o sea, recitan en voz alta la lista de los productos de fe que un católico debe opinar para adherirse a las enseñanzas de la Iglesia.

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