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Cuando Dios te habla al oído

Una clara señal de que lo que oímos viene de Dios es la paz que acompaña a esta intuición. Nuestro espíritu va a estar sereno y va a haber claridad en nuestra cabeza, no confusión.

Dios nos charla de muchas formas y en varios instantes de nuestra vida día tras día. Durante mi vida he podido presenciar de qué manera Dios me charlaba por medio de un pensamiento, un sueño, una sensación… ¡en ocasiones aun a través del olfato!

Recientemente escuché el testimonio de una mujer que se encontraba comprando en el autoservicio. En un instante, apreció a un niño parado cerca y creyó que este niño tenía inconvenientes con su hombro derecho. Persuadida de que era su imaginación, no le prestó atención. ¡Cuál fue su sorpresa en el momento en que vio que el niño empezaba a desplazar su hombro derecho, con un ademán de mal! Sintió paz en su corazón en el momento en que se aproximó a él, le explicó lo que había sucedido y le preguntó si podía rezar sobre su hombro. Los dos corazones fueron tocados ese día mediante esta experiencia.

Dios charla en las Escrituras

La Biblia es el libro sagrado más especial, donde se cuenta la relación de Dios con el hombre durante la historia. Asimismo cuenta la vida de Jesucristo y el registro de sus primordiales enseñanzas, para hablarnos en la vida diaria. ¿Hay un inconveniente? Solicitud la Biblia, lee con el corazón, pidiéndole a Jesús que abra tu cabeza y tu corazón para entender recibir su palabra como Él desea comunicarla.

¿Conoces la historia del hombre que experimentó una inundación en su localidad y oró infatigablemente a Dios a fin de que lo salvara? El agua subió a una agilidad espantosa y este hombre subió al techo de su casa, donde prosiguió orando a Dios. Entonces llegó un hombre con una barca y se ofreció a asistirlo, pero el hombre -que verdaderamente aguardaba ver a Jesús con su túnica y prácticamente caminando sobre el agua- mencionó que no y prosiguió “aguardando la salvación” desde su techo. Al llegar al cielo, tras ahogarse, Dios le preguntó por qué razón ignoraba Su asistencia. El hombre desconcertado por último comprendió que Jesús de manera frecuente utiliza personas y situaciones como instrumentos de su obra y gloria.

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