El orgullo, la codicia, la lujuria, la furia, la gula, la envidia y la pereza son las siete pasiones del alma que la tradición eclesiástica ha predeterminado como “errores capitales”. Con independencia de que la iniciativa del pecado sea válida o no en nuestras sociedades, hay siete pasiones intensamente arraigadas en la psique humana.
“Solicitamos perdón, solicitamos al otro, y en la Confesión solicitamos perdón a Jesús. El perdón no es fruto de nuestro esfuerzo, sino es un don, es un don del Espíritu Beato, que nos llena con el agua de la clemencia y de la felicidad que aflora incesantemente del corazón abierto de Cristo crucificado y resucitado”. (Papa Francisco, Audiencia 19/02/2014).
1. Confiesa, ¿por qué razón?
Cuál es el mayor pecado para Dios
La Biblia no afirma cuál es el mayor pecado para Dios, pero sí nos ofrece ciertos principios que nos asisten a comprender de qué manera ve Dios el pecado.
Primero, Dios ve el pecado como una ofensa contra él. El pecado es un acto de rebelión contra Dios y tu forma de vida.
Errores de omisión
Pecar por omisión es pecar por dejar de realizar lo que hay que y no se está activamente puesto en compromiso. Un pecado de omisión puede deberse a la ignorancia o el abandono de los hábitos aguardados, como proceder a la iglesia.
Los errores capitales son 7 errores que el cristianismo ha calificado como graves y que tienen la posibilidad de ser afines a los errores fatales, siendo los mucho más graves que se tienen la posibilidad de cometer pues se piensan contra Dios.
¿Qué son los errores fatales y veniales?
Un pecado grave o mortalmente grave es la violación consciente y deliberada de la Ley de Dios en un tema grave, por poner un ejemplo, idolatría, adulterio, asesinato o calumnia. Todo lo mencionado es dificultosamente opuesto al amor que debemos a Dios ahora Él, al prójimo. Como enseñó Jesús al condenar aun a quien mira a una mujer con pésimos deseos, el pecado puede ser de adentro (solo selección de deseo) y de afuera (selección de deseo seguida de acción). La persona que por su intención desea fornicar, hurtar, matar o cometer otro pecado grave, ahora ha insultado dificultosamente a Dios al seleccionar desde adentro lo que Dios ha contraindicado.
El pecado mortal tiene por nombre mortal pues es la desaparición «espiritual» del alma (separación de Dios). Si nos encontramos en estado de felicidad, nos hace perder esta vida sobrehumano. Si morimos sin arrepentirnos, lo vamos a perder por toda la eternidad. No obstante, si volvemos nuestro corazón a Él y nos llega el Sacramento de la Penitencia, nuestra amistad con Él se restituye. Los católicos no tienen la posibilidad de recibir la Comunión si tienen errores fatales no confesados.