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Cómo curar la lepra según la Biblia

Evangelio de san Mateo «En el momento en que Jesús descendió del monte, le proseguía una enorme multitud, y se le aproximó un leproso y le adoró, diciendo: Señor, si deseas, puedes limpiarme, y Jesús se tendió sacando la mano le ha dicho: deseo, límpiate y también rápidamente quedó curado de su lepra.

¿Son los leprosos en la actualidad anatema para Dios y por consiguiente separados y malditos (“Tsara’ath” según el término hebreo traducido como lepra)?

La lepra o lepra es una patología caracterizada por la infección crónica de la piel, los nervios periféricos o los ojos, por un bacilo llamado Mycobacterium leprae. Hace lesiones y nódulos en la piel, pérdida de sensibilidad cutánea y más tarde, afectación de manos, pies, ojos (aun ceguera) con enorme impotencia servible. Socialmente crea temor, desconfianza y desconfianza e inclusive estigmatización y soledad. La lepra no es una patología del pasado. Hoy en día existe. Cada 2 minutos un individuo consigue la infección. Está enferma en numerosos países de los continentes de América, África y Asia. Pero, ¿es una maldición bíblica? ¿Qué afirma la Biblia sobre la lepra?

El enlucido del altar en el monte Ebal

Dios dio un orden particular a Moisés ahora el resto jubilados del pueblo de Israel. Tenía que ver con cumplir sus mandamientos, que estaban escritos con la técnica del enlucido y cal sobre enormes piedras. Era esencial realizar esto tras atravesar el Jordán y ingresar en la tierra que Jehová les había prometido.

No obstante, el arreglo de rocas remolcadas donde se iba a plasmar el mensaje se encontraba en el monte Ebal. Allí mismo, se edificaría un altar de piedras enteras para venerar al Señor, y al tiempo, los pobladores deberían abrasar ofrendas de comunión y sacrificios.

¿Qué afirma la Biblia?

Observaremos si lo que está escrito en él son las expresiones de un ser omnisapiente o sencillamente las de un individuo (en un caso así un sacerdote) limitada por el saber de la temporada y siguiendo un protocolo que él mismo realizó ​​para impedir y accionar contra ella.

Levítico 13

Conceptos enseñados por medio de Cristo

Cristo probó este término una vez en el momento en que curó a diez leprosos en Lucas 17:11-19. Mientras que viajaba por Samaria y Galilea, halló diez leprosos en una localidad. Los leprosos estaban lejos, pero lo llamaron, pidiéndole que tuviese clemencia de ellos. Jesús les mencionó que fuesen y se presentasen al sacerdote como mandaba la ley.

En el momento en que se fueron, fueron curados. Entre los leprosos, un samaritano, volvió a Jesús y con una enorme voz gloriando a Dios se postró a los pies de Jesús con gratitud. Jesús respondió preguntando al hombre dónde se encuentran los otros nueve que fueron sanados. Y ha dicho: Solo este volvió para ofrecer gloria a Dios. Y aquel hombre ha dicho levántate y prosigue tu sendero, por el hecho de que tu fe te ha sanado.

No contamos tiempo para llevar a cabo una investigación teológico del Viejo Testamento sobre este tema; pero tratemos de desmitificar la lepra:

Los estudios científicos muestran ciertas hipótesis que nos asisten a entender mejor este tema. Primeramente, está el aspecto del idioma. Los especialistas hebreos aseguran que el término Tzarahat, que era una patología de la piel, no es exactamente la misma patología que conocemos el día de hoy como lepra. En el momento en que el Viejo Testamento se tradujo al heleno y después al latín, el término Tzarah se tradujo como lepra. En otras expresiones, lo que en este momento conocemos como lepra no representa un grupo de múltiples anomalías de la salud de la piel que existían en el Medio Oriente.

El día de hoy asimismo disponemos lo que se conoce como lepra, llamada lepra, una patología que fué temida desde hace tiempo. Quienes sufrieron esta patología fueron y prosiguen siendo discriminados y estigmatizados por la sociedad de hoy.

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