La lepra en las viviendas actúa como máculas verdosas o rojizas en las paredes. Ahora se comprende que o sea humedad, muy habitual en cualquier edificio pero que no habría de ser tan común en sitios donde vivían judíos dada la relevancia que se les da.
“…algo como una plaga se desató en mi casa”: Levítico 14:35
Hay un pasaje extraño en Levítico que la mayor parte de nosotros sencillamente olvidamos al leer ese libro lleno de ritos y ordenanzas mosaicos. Pero allí, en la mitad del pasaje, el Señor instruyó al pueblo de Israel sobre la manera adecuada de adecentar una vivienda contaminada con lepra. No se considera enigmático que una infección física logre mantenerse en una habitación, por servirnos de un ejemplo, las bacterias que están en las clínicas y centros de salud; pero en ocasiones semeja extraño meditar en una patología espiritual o una presencia persistente que inficiona elementos o sitios físicos. Como es natural, el artículo en ocasiones tiene relación solo a una aparente infestación de hongos naturales, pero aun en el momento en que no hay nada espiritual en ello, el Señor instruyó a los israelitas no solo a agradar la necesidad obvia de limpieza física con agua y jabón, sino más bien asimismo a utilizar la limpieza espiritual. cicatrización. Activa en la limpieza de la vivienda. El ritual de purificación contemplaba apps físicas y espirituales, exponiendo que las viviendas podían contaminarse tanto con mugre física como con polución espiritual. Tengamos en cuenta que los israelitas heredaron viviendas que antes estaban habitadas por personas cuyo modo de vida era opuesto a los preceptos de Dios y se encontraba corrompido por formas violentas de culto idólatra y también inmoral; por ende, las viviendas que hallaron los israelitas no habían de ser despreciadas sin una acción de limpieza concreta, que incluía no solamente la higiene sino más bien asimismo la limpieza espiritual. Estimados amigos leyentes, nos instruye la analogía, donde la limpieza de una vivienda leprosa ilustra géneros de limpieza en nuestras viviendas. La corrupción del espíritu puede tomar una dimensión invisible y morar en nuestros hogares, nuestros vehículos, áreas de trabajo, trabajo, armarios, academias y en otro sitio donde tengamos dominio. La lepra espiritual en nuestros hogares de forma frecuente actúa en un espíritu de angustia y opresión. Actúa en la ruina, la patología y la carencia de propósito en la vida. Decidámonos el día de hoy a accionar con efectividad: frente todo, llenemos de alabanza nuestros hogares. Adoremos al Señor en todos y cada rincón de nuestros hogares, proclamando su señorío y autoridad y subordinándole todos y cada uno de los campos de nuestra vida. Segundo, repasemos nuestras vidas. Recorre tu casa y proclama en los cuartos, baños, cocina, salón, estacionamiento y en todos y cada rincón que Jesucristo es el Rey de tu vida. Dejad que la sangre del cordero pinte los linteles de vuestra casa -como en aquella noche de Pascua- y poned un dosel o dosel con la hermosa sangre del cordero. Cualquier persona que sea el origen de la inmundicia, la impureza, la maldad o la carnalidad que inficiona y extiende a una familia leprosa, la contestación está siempre y en todo momento y en último término en el poder de la cruz de Jesucristo. Apliquémoslo, vivamos bajo su pacto, sintamos su triunfo, y observemos medrar a nuestros hijos y nietos bajo la mano vigorosa del Señor en hogares limpios bajo la cruz de Jesús. Saludos y bendiciones….