Para recibir los dones del Espíritu debemos realizar lo siguiente: Purificar nuestra vida. Debemos purificar nuestras vidas arrepintiéndonos de manera continua de nuestros errores. Obedecer los mandamientos. Veloz. A rezar.
La Biblia nos charla de la fe desde Génesis hasta Apocalipsis, pero la define solo una vez. Lo podemos encontrar en la Carta a los Hebreos: “La fe es la seguridad de lo que se estima, la convicción de lo que no se observa”. (Hebreos 11:1.) Hay múltiples cosas que aprendemos de este versículo. La fe es en este momento o no es fe. La fe está en tiempo presente; la promesa es tiempo futuro. La fe es opinar antes de ver, pero va a dar substancia a eso que suponemos. La fe no es algo pasivo, sino más bien algo activo.
Todos, fieles y no fieles, tienen la posibilidad de comprender lo que es la fe humana natural. La multitud tiene fe en las cosas de este planeta gracias a la experiencia conseguida por medio de sus cinco sentidos. Por fe natural, prendemos la televisión, pensando que observaremos o escucharemos algo atrayente. Si bien la mayor parte de la multitud no comprende el sistema eléctrico de la televisión, su fe natural le insta a encenderla. Para sentarnos en una silla utilizamos nuestra fe natural. Si la multitud pudiese ver la composición molecular de la silla y los inmensos espacios intermoleculares en esta materia de fachada sólida, ¡se sentarían con precaución! Por fe natural prendemos una luz, nos transportamos en avión, manejamos un automóvil o sencillamente vivimos. La multitud tiene la posibilidad de tener ese género de fe y no opinar en Dios. La fe natural es la seguridad depositada en algo o alguien que podemos consultar, oír y tocar, “Ver para opinar”.
Conclusión
En el momento en que comprendemos que no es una fe pequeña, sino más bien una fe que medra y hace enormes cosas, entonces se transforma en un término diferente de fe. Algo de fe va a hacer ciertas cosas; una enorme fe va a hacer cosas mucho más enormes. En 1 Corintios 13:2, Pablo dice sobre la fe que desplaza montañas: “¿Qué sucedería si tuviese profecía, y comprendiera todos y cada uno de los secretos y todo conocimiento, y si tuviese toda la fe para desplazar montañas…”.
A lo largo de mi vida cristiana, 38 años, vi varios ejemplos de hermanos que fueron utilizados con el don de la Fe para realizar milagros y prodigios; Aun en mi vida he visto destellos de esta fe, pero el día de hoy le solicito al Señor que aumente mi Fe para desarrollar este Don sobrehumano.
¿Qué son los dones espirituales?
Los dones espirituales y su concepto se tienen la posibilidad de clasificar en tres categorías. En todos y cada uno, Dios hace algo nuevo.
- Dones de poder: Don de fe, Don de sanidad y Don de milagros
- Dones de inspiración o vocales: Profecía, múltiples géneros de idiomas, interpretación de idiomas.
- Dones de revelación: Palabra de ciencia o ciencia, palabra de sabiduría, discernimiento de espíritus.
Año 2011
¿Dios desea prestar el don de lenguas a todos o solo a ciertos? La enseñanza de São Paulo a primer aspecto semeja ser equívoca sobre este tema. En 1 Corintios 12, Pablo cuenta las lenguas y la profecía adjuntado con otros dones, y asegura que no todos y cada uno de los cristianos reciben precisamente exactamente los mismos dones (12:29-30). Pero en 1 Corintios 14:5, Pablo afirma: «Mi deseo es que todos habléis en lenguas, pero aún mucho más que profeticéis». Entonces, en exactamente el mismo capítulo, charla de la posibilidad de que todos charlen en lenguas (14:23) y de que todos profeticen (14:31). ¿De qué manera solucionar esta aparente contradicción?
La contestación está en comprender las distintas funcionalidades del don de lenguas. Las lenguas tienen la posibilidad de ser útiles como: (1) una señal de la presencia del Espíritu (de ahí la aparición de lenguas en Hechos en el momento en que la gente reciben el Espíritu); (2) un lenguaje de oración válido para nuestro avance espiritual (1 Corintios 14:4,18); y (3) un medio profético de acercamiento a la comunidad en el instante en que se acompaña del carisma de interpretación (1 Cor 14,5.27-28). Pablo apunta que el tercer trabajo, el de administrar un mensaje para la comunidad (acompañado de una interpretación) es para unos pocos, al tiempo que el segundo trabajo, los lenguajes como lengua de oración, está disponible para todos. El día de Pentecostés, por servirnos de un ejemplo, los apóstoles, la Muy santa Virgen y otros muchos (unas 120 personas) «han comenzado a charlar en otras lenguas, según les daba el Espíritu» (Hch 2, 4). Pero prosiguieron sirviendo al Señor de distintas formas, con distintas carismas para edificar el cuerpo de Cristo.
¡Qué interesante! No sabía que se podía «activar» el don de la fe. ¿Alguien ha intentado esto antes?
¿Pero cómo activar un don que ni siquiera sabemos si existe? 🤔 #EscepticismoTotal
No creo en los dones espirituales, ¿alguien más se siente así? 🤔
¿Creéis que realmente se puede activar el don de la fe? A mí me parece un poco difícil de creer.
¡Vaya! Me encanta cómo el artículo nos da consejos sobre cómo activar el don de la fe. ¿Alguien ha probado alguno de estos métodos? ¡Compartan sus experiencias! 🙏🌟
¡Me alegra que te guste el artículo! Personalmente, no creo en activar «don de la fe». La fe es algo personal y no se activa con métodos. Cada quien tiene su propia experiencia. ¡Pero si a ti te funciona, genial! Comparte tus experiencias, ¡quizás alguien más se anime! 🙏🌟