El trabajo, anunciado en la gaceta PLoS ONE, concluye que, si bien el olfato no es primordial para la supervivencia, la pérdida o disminución del olfato crea mayor inseguridad en las relaciones sociales y incrementa el peligro de accidentes familiares y tolerando de depresión.
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CAUSAS DE LA PÉRDIDA DEL OLFATO O ANOSMIA
La pérdida del olfato o anosmia no puede ser ocasionada únicamente por el COVID-19, puede ser ocasionada por múltiples causas. Por una parte, la causa mucho más recurrente de pérdida del olfato son las infecciones virales de las vías respiratorias superiores: resfriado común, sinusitis, bronquitis, etcétera. Otra causa recurrente de anosmia es la inflamación crónica de la nariz y de los senos paranasales: rinitis alérgica, rinosinusitis crónica,… Al final, la última causa de pérdida del olfato son los traumatismos craneoencefálicos, que causan esenciales daños en el neuroepitelio y el bulbo olfatorio.
Un nuevo ensayo de la Capacitad de Medicina de Harvard probó que la clave de la pérdida del olfato y el gusto por el COVID-19 es que el virus SARS-CoV-2 inficiona las células inquietas de la cavidad nasal (células gliales) y no las neuronas En el producto, anunciado en la gaceta Science Advances, se detalla que las neuronas sensoriales olfativas no manifiestan el gen que codifica la proteína receptora ACE2, que emplea el coronavirus para entrar a las células. En cambio, se expresa en las células de acompañamiento de las neuronas sensoriales olfativas, las células gliales, tal como en algunas ciudades de células madre y células de los vasos sanguíneos.
Efectos positivos de no fumar más
En el momento en que un individuo escoge no fumar más, los efectos de no fumar más son tanto sicológicos como fisiológicos. Estos son mucho más evidentes en los primeros días, reduciendo con el paso del tiempo, pero sigue lo que se llama dependencia del “tabaquismo”, esto es, la necesidad de fumar un cigarro en ciertas ocasiones diarias que tienden a ser mucho más bien difíciles de sobrepasar, pero tomando El beneficio de un resfriado prolongado u otra patología como la gripe puede asistir.
Es verdad que entre las substancias del tabaco, la nicotina, es adictiva, pero no frecuenta perdurar mucho más de una semana. Más allá de que los síntomas de abstinencia tienen la posibilidad de ser molestos y significativos, no representan ningún peligro para la salud. Estos efectos tienen dentro ansiedad, irritabilidad, incremento del apetito, contrariedad para reposar, desánimo, entre otros muchos. Debemos ser siendo conscientes de que son transitorios y centrar nuestro propósito en las ventajas que iremos a conseguir tanto a corto como en un largo plazo.
El reportaje terminado:
A lo largo de la perspectiva del reportaje, el Dr. Jesús Porta-Etessam explicó la proposición que en un inicio defendió y que logró comprobar: La gente que perdieron el sentido del gusto o del olfato tienen la posibilidad de regresar a saborear el chocolate si se activa la neurona correcta. La fórmula para encender esta neurona radica en jugar con todos y cada uno de los elementos probables separadamente: colores, texturas, música o sitios preferidos. De esta manera, si bien el tolerante no tenga gusto ni olfato, el resto elementos provocan la activación de la neurona que le hace saborear el chocolate.
¿Qué ocurre a nivel biológico y cerebral?
La percepción de un fragancia activa la corteza olfativa principal, que tiene una conexión directa con la amígdala y el hipocampo. La amígdala es esencial para impartir características cariñosas, pero asimismo aversivas, a los fragancias, como se descubrió en la década de 1970. El hipocampo, por su parte, está implicado en los procesos de estudio y memoria; de este modo, la amígdala conecta ese aroma especial con una emoción y el hipocampo asocia ese aroma con un recuerdo de la memoria. Más tarde, entran en juego otras áreas del cerebro, como el hipotálamo (procesamiento hormonal) y la corteza de adelante (considerada el área secundaria del procesamiento olfativo). Por consiguiente, la célula olfativa de la nariz reconoce el fragancia y va directo al cerebro, grabando estos aromas en nuestra memoria, asociándolos a algún instante, situación o persona y percibiéndolos después, en otro instante, nos evocan experiencias o recuerdos. enormemente cargado emotivamente. Y eso es por el hecho de que el olfato forma parte al sistema límbico.
Comunmente, los recuerdos se consiguen gradualmente y se mejoran con la práctica, salvo los recuerdos de ocasiones con contenido elevado sensible, que tienen la posibilidad de adquirirse y formarse muy de manera rápida, con solo una experiencia; por consiguiente, recordamos de manera perfecta el sitio o situación donde hemos visto la novedad del 11-S. Y en este momento, como descubrió el estudio vanguardista de Engen en la década de 1970, la memoria de fragancias y fragancias es considerablemente más intensa y perdurable que las imágenes o los sonidos. Disponemos nuestra herencia olfativa común que hemos ido juntando durante los años, de manera completamente inconsciente. En el momento en que vuelvas a olfatear cierto aroma, aun varios años después, se activará la memoria socia a ese aroma. Además, una particularidad del sentido del olfato es que los fragancias van de manera directa desde la nariz al sistema límbico, en contraste al resto de sentidos, que pasan primero por el tálamo. Además de esto, los fragancias se procesan en exactamente el mismo hemisferio donde entró el fragancia.