El arrepentimiento es el medio que se ha proveído para librarnos de nuestros errores y recibir su perdón. Los errores retrasan nuestro avance espiritual e inclusive tienen la posibilidad de evitarlo. El arrepentimiento nos deja progresar y medrar espiritualmente de nuevo.
El interrogante del millón para esos que han pecado y no consiguen el tan esperado y preciso arrepentimiento. “¡Ese no fue la situacion! Debí haber pecado y después arrepentido, para al final confesar, ¿dónde andas mi arrepentimiento? ¡¿Dónde andas que no te veo?! …oh Satanás, ¿dónde escondiste mi arrepentimiento, que ¡no era la cosa!, vas a ver en el momento en que esté en estado de felicidad y rece el rosario»
Asombroso reacción que tiene el pecador al percatarse de que la activa no era como él pensaba o el demonio le hacía opinar ; que siempre y en todo momento da la promesa de que se puede pecar y después arrepentirse.Completamente lógico pecar de este modo, pues absolutamente nadie comete un pecado intentando encontrar el infierno, todos pecan con la promesa de que entonces se arrepientan y por consiguiente hay que salvarse; en este sentido , los fundamentalistas van mucho más allí por el hecho de que creen en una salvación segura, ocurra lo que ocurra.
De qué forma confesarse: Rezar al Señor en relación nos ofrecemos cuenta de que hemos pecado
En el momento en que nos ofrecemos cuenta de que hemos pecamos y ofendimos al Señor, requerimos confesar. ¿hagámoslo?
Confesamos nuestros errores en oración a Dios. Así sea una transgresión menor o mucho más grave, en el momento en que el Señor nos hace entender mediante nuestra conciencia que hemos pecado, debemos confesárselo en el instante en oración y solicitarle que nos perdone.
Toda vez que le solicito perdón a Dios por mis errores, hago todo lo que resulta posible por meditar en todas y cada una de las cosas malas que he hecho para lograr confesarlas. Pero ¿qué ocurre con las cosas que no recuerdo? ¿Dios asimismo los excusará?
La multitud acostumbraba a mandarle a Billy Graham muchas cuestiones. Durante las décadas, respondió varias cuestiones en una columna de un periódico sindicado llamada «Mis respuestas». Este es uno.
Agradezco que desees buscar el perdón de Dios por las cosas que hiciste mal. Temo que con frecuencia es bastante simple para nosotros ignorar nuestros errores y fingir que no son verdaderamente serios.