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Qué fruta representa la lujuria

Si hay una fruta más especial relacionada al deseo sexual y la libido, esa es la fresa.

Se conoce como gula a aquel mecanismo humano caracterizado por un exceso de apetito en el comer y tomar.

En las reglas de la religión cristiana, un individuo que se deja llevar por el deseo de comer y/o tomar mucho más de lo que su cuerpo precisa, está cometiendo un pecado capital.

El tríptico de la lujuria

El título que se propagó fue El jardín de las exquisiteces, pero no era el original. Enrique III de Nassau fue entre los primeros dueños, más tarde pasó a don Fernando, hijo ilícito del Duque de Alba, en su testamento se relata como Una Pintura de las Variedades del Planeta. El nombre que se impuso está apoyado en contenidos escritos viejos, el Génesis cita el Paraíso como un Jardín exquisito, y el pecado de Eva estuvo en las Exquisiteces del Paraíso.

Lo que debo decir, estimados leyentes, es que los aztecas como los incas apreciaban tanto las virtudes afrodisíacas de esta fruta, al punto de nombrarla, sin ningún género de eufemismo , en alusión directa a estas características.

Esta exquisita fruta fue extensamente famosa por el hombre hace cientos de años, como lo revela la prueba mucho más vieja de su consumo, procedente de una gruta en Coaxcatlán, Puebla, México, con una antigüedad de entre 7,000 o 8.000 años

Orgullo

El ‘orgullo’, como alarma a la satisfacción y al orgullo de contemplarse a uno mismo, se ha anunciado como un tema recurrente en la literatura cristiana clásico y moralizadora, como trae desprecio hacia el resto, y por consiguiente hacia el resto. Como en ‘Lust’ y el resto de grabados que conforman la serie ‘Seven Sins’, ‘Orgullo’ se representa en el chato central, personificando el pecado en una muchacha ricamente vestida que se mira en el espéculo. El pavo real es su animal simbólico, caracterizado por complacerse en ver su plumaje, y no dejarse acompañar por otras aves, en expresiones de Cesare Ripa. Por este motivo, el grabado ilustra a unas gryllas con las plumas de esta ave y mirándose al espéculo, reafirmando su soberbia.

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