La definición de lujuria que ofrece el pensador es: deseo entusiasta de actividad sexual y exitación sin otro interés. Blackburn mira que, si es correspondida, la lujuria puede conducir al exitación y «brota mejor sin filosofías o ideologías económicas … que previenen su independencia y fluidez».
Todas las siete virtudes que forman una parte del catecismo contribuye a los cristianos a comprender enfrentar la tentación de cometer entre los siete errores capitales, en tanto que se oponen a ellos y por consiguiente sirven como medio para socorrer el alma. A comprender:
- Humildad contra el pecado del orgullo.
- Generosidad contra el pecado de la avaricia.
- La castidad contra el pecado de la lujuria.
- Paciencia contra el pecado de la furia.
- Templanza o templanza contra el pecado de la gula.
- Caridad contra el pecado de la envidia.
- Diligencia contra el pecado de la pereza.
Las virtudes de los errores capitales
Para contrarrestar este género de pecado, existe una secuencia de virtudes, que son la aptitud de supervisar y vencer aquello que haría caer al humano en pecado . Todos los siete errores capitales tiene una virtud contrastante relacionada con él.
- Castidad: La virtud sobre la lujuria. Control sobre el deseo sexual.
- Templanza: La virtud sobre la gula. Sostenga el control sobre lo que se consume o se ingiere.
- Generosidad: La virtud sobre la avaricia. Comparte con otros humanos los recursos (riquezas) que tienes.
- Diligencia: La virtud sobre la pereza. La predisposición para trabajar y cumplir las obligaciones que un individuo logre tener o efectuar por cuenta propia.
- Paciencia: Virtud sobre la Furia. Mantén la tranquilidad en los instantes de tensión y no te dejes llevar por el odio o los sentimientos de venganza sea como sea la situación.
- Caridad: La virtud sobre la envidia. El sacrificio material de uno mismo en pues del confort de otra persona, en cualquier aspecto.
- Humildad: La virtud sobre la insolencia (o el orgullo). Es la cualidad de no buscar la admiración en el resto y de considerarse autosuficiente.
Antídoto para la lujuria: El otro
La castidad se da en las relaciones: con Dios, con el resto y con uno mismo. Es amor desinteresado. De esta forma, el hombre casto se relaciona desinteresadamente con Dios, con el resto y consigo.
A la castidad hablamos resumidamente en el libro Virtudes: sendero de imitación de Cristo1, en el que aseguramos:
Primeros pasos para apoderarse la inocencia
A fin de que no se debe aguardar la vejez para solicitarle al sol que vuelva a calentar tu corazón, quizás estos reflejos te asistan a arrancar el sendero:
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