16 Y acontecerá en aquel día, afirma Jehová, que me llamaréis bIshi, y jamás mucho más me llamaréis cBaali. 17 Pues quitaré de su boca los nombres de los abaales, y jamás mucho más van a ser conmemorados por sus nombres.
preguntó Ernest Abinokhano.
Comprendo que YHWH se descubrió a Israel bajo distintas nombres, de los que «Baal» jamás fue una de esas etiquetas de identidad. Por supuesto, la revelación de cada nombre se encontraba relacionada con una manifestación concreta de sus maravillas.
Oseas 2
2:1 Di a tus hermanos: Ammi; ahora sus hermanas: Ruhama. 2:2 Riña con tu madre, contiende; por el hecho de que ella no es mi mujer, ni yo soy su marido; Quita de su rostro sus fornicaciones, y sus adulterios de entre sus pechos; 2:3 no vaya a ser que la deje desviste, y la deje como el día en que nació, y la deje como un desierto, y la deje como tierra seca, y la mate de sed. 2:4 Ni voy a tener clemencia de sus hijos, por el hecho de que son hijos de fornicación. 2:5 por el hecho de que su madre se prostituyó; la que los dio a luz fue deshonrada, pues ha dicho: Voy a ir tras mis amantes, los que me dan mi pan y mi agua, mi lana y mi lino, mi aceite y mi bebida. 2:6 Por consiguiente, hete aquí, cerco su sendero con espinos, y la cercaré, y no encontrará sus caminos. 2:7 Proseguirá a sus amantes, pero no los alcanzará; los procurará y no los encontrará. Entonces ella afirmará: Voy a ir y volveré a mi primer marido; pues se encontraba mejor que en este momento. 2:8 Y ella no reconoció que yo le di el grano, el vino y el aceite, y que multipliqué la plata y el oro que ofrecieron a Baal. 2:9 Por consiguiente, volveré y voy a tomar mi trigo en su tiempo, y mi vino en su tiempo, y quitaré mi lana y mi lino, que di para contemplar vuestra desnudez. 2:diez Y en este momento descubriré su disparidad enfrente de los ojos de sus amantes, y absolutamente nadie la librará de mi mano. 2:11 Voy a hacer cesar su gozo, sus fiestas, sus lunas novedosas y sus sábados, y sus fiestas. 2:12 Y cortaré sus parras y sus higueras, de las que dije: Mi salario es el salario que me dieron mis amantes. Y los reduciré a un matorral, y los animales salvajes se los van a comer. 2:13 Y la castigaré por los días que se enojó contra los baales, y se adornó con sus zarcillos y sus joyas, y fue tras sus amantes, y se olvidó de mí, afirma Jehová. 2:14 Mas hete aquí, yo los voy a hacer quitar, y los conduciré al desierto, y charlaré en su corazón. 2:15 Desde allí le voy a dar sus viñas, y el valle de Acor por puerta de promesa; y allí cantará como en los días de su juventud, y como en el día en que salió de la tierra de Egipto. 2:16 En aquel tiempo, afirma Jehová, me llamarás Ishi, y no me llamarás mucho más Baali. 2:17 Por el hecho de que quitaré los nombres de los baales de sus bocas, y sus nombres no van a ser nombrados mucho más. 2:18 En aquel tiempo voy a hacer con nosotros pacto con las bestias del campo, con las aves del cielo, y con las víboras de la tierra; y quitaré de la tierra el arco, la espada y la guerra, y les voy a hacer reposar seguros. 2:19 Y te desposaré conmigo para toda la vida; Te desposaré conmigo en justicia, juicio, amabilidad y clemencia. 2:20 Y te desposaré fielmente conmigo, y vas a conocer al Señor. 2:21 En aquel tiempo yo responderé, afirma el Señor, Yo responderé a los cielos, y ellos responderán a la tierra. 2:22 Y la tierra responderá al grano, al vino y al aceite, y ellos responderán a Jezreel. 2:23 Y sembraré para mí en la tierra, y voy a tener clemencia de Lo-ruhama; y le afirmaré a Lo-ammi: Pueblo mío sois nosotros, y él afirmará: Dios santo.
hueso 2
Libro de OseasLibro de OseasLibro de Oseas Capítulo 1 Capítulo 6 Capítulo 11 Capítulo 2 Capítulo 7 Capítulo 12 Capítulo 3 Capítulo 8 Capítulo 13 Capítulo 4 Capítulo 9 Capítulo 14 Capítulo 5 Capítulo diez Explicación de Oseas (episodios y versículos)
¿Por qué razón Dios nos lleve al desierto?
Es exactamente en el desierto donde experimentaremos nuestras restricciones y nuestra pobreza antes de recibir la revelación de la mansedumbre de Dios.
En ocasiones, tenemos la posibilidad de hallarnos en un desierto, donde no hay solamente que polvo y todo está seco. Quizás hay un área de nuestras vidas ahora mismo que está seca. Y mientras que paseamos por el desierto, nos preguntamos por qué razón Dios nos dejó llegar allí. Pero es exactamente en el desierto donde Dios nos forjará y charlará a nuestro corazón, como tenemos la posibilidad de leer en Oseas 2:14.