De qué forma rezar Empieza tu oración. Charla con Dios. Acaba tu oración. Empieza a trabajar en las cosas que solicitaste.
Hay 4 cosas que debemos llevar a cabo en el momento en que encaramos una guerra espiritual en nuestras vidas:
- Admitir al contrincante. Satanás es verdadera (1 Pedro 5:8-9). ¿Por qué razón mandaría Dios a su Hijo a combatir contra alguien que no existe? La Biblia afirma en 1 Juan 3:8, «…pero el Hijo de Dios vino para eliminar las proyectos del demonio» (NTV). En el momento en que eres atacado, es prueba de que eres fiel. Cuanto mucho más encontronazo haces para Dios, mucho más te agrede el demonio. Jamás lo superas; sencillamente se regresa mucho más profundo.
- Admitir la autoridad dada por Dios. La mayor parte de los fieles no comprenden la autoridad que se les dió contra el demonio. Mateo 28:18-19 “Jesús se aproximó a ellos y les ha dicho: Toda potestad me resulta dada en el cielo y en la tierra. Id, ya que, y haced acólitos a todas y cada una de las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santurrón” (NVI).
- Pónganse la armadura de Dios. En el momento en que Pablo escribió sobre toda la armadura de Dios en Efesios 6:11-17, se encontraba en prisión encadenado a un guarda de roma. Pablo usó al centurión de roma como modelo para la armadura espiritual. Pablo mencionó que tal como un soldado de roma se vestía apropiadamente para la guerra, nosotros asimismo debemos vestirnos para la guerra. Por poner un ejemplo, rezo de manera frecuente: “Señor, me coloco el yelmo de la salvación que me resguardará de los pensamientos que el malvado procurará mandarme. No deseo tener pésimos pensamientos. No deseo tener mis pensamientos. Deseo tener tus pensamientos, para ser una voz para ti. Llevo el Cinturón de la Verdad. Señor, deseo comunicar la realidad, no la falsedad. Deseo llevar a la multitud frente a la justicia”.
- Apunta la artillería. El campo de guerra de la guerra espiritual está primordialmente en tu cabeza. (2 Corintios diez:4-5). Las armas que Dios te ofrece para eliminar los razonamientos son la humildad, la fe, la realidad y la alabanza. ¡Transporta cautivo todo pensamiento!
Una descripción general
Posiblemente esté familiarizado con el marco de 4 pasos para la meditación sugerido por The Better Part. Tomado de las considerables tradiciones espirituales ignacianas y carmelitas, los 4 pasos que lo conforman son: Concentración, Cuenta, Charla y Deber.
En ocasiones, la meditación puede fluir de manera fácil siguiendo estos 4 pasos uno tras otro. En otros instantes, el cansancio, las dispesiones o las tentaciones que brotan tienen la posibilidad de complicar varios de los pasos. Además de esto, estos pasos se tienen la posibilidad de intercalar a fin de que la charla con Dios ocurra espontáneamente. Esto nos enseña que la composición de 4 pasos de la meditación no es un fin en sí o una mezcla arbitraria. Mucho más bien, este procedimiento pone en marcha los elementos básicos para cualquier charla de corazón a corazón con Dios. Al efectuarlas, dan un marco de referencia para un acercamiento personal con Dios que sobrepasa todos y cada uno de los óbices que tienen la posibilidad de sofocar nuestra vida de oración.