f. Deseo candente de lograr el poder, la riqueza, la dignidad o la popularidad. La ambición puede ser útil para progresar la compañía y el medioambiente en el desarrollo, la avaricia solo lleva a nuestra autosatisfacción.
#ItzaBal
En la Biblia, según Deuteronomio 23, hay un inventario de cosas que no se tienen que llevar a cabo si se desea ingresar en la congregación de Jehová, y entre la lista recomendaciones de los versículos 19 y 20 que establecen: “No exigirás a tu hermano interés por el dinero, ni interés por los alimentos, ni por cosa alguna que sea práctica reclamar interés” no obstante y desde la Edad Media semejantes prohibiciones fueron superadas por los usureros y toleradas por los iglesia de qué forma se cambió la palabra interés por «comisión» y de este modo, el día de hoy contamos toda clase de usura disfrazada de interés legal.
¿Qué es la avaricia?
La avaricia es el deseo incontrolable y desordenado de amontonar recursos, riquezas o valores, alén de las pretensiones mínimas de supervivencia, con el único fin de acumularlos para uno mismo. Por ende, se considera una manera de egoísmo, aproximadamente semejante a la avaricia.
Es viable comprender la avaricia desde un criterio secular y psicológico, o asimismo desde un criterio espiritual y cultural, pero en los dos casos el término tiene una connotación negativa relacionada al deseo insaciable de tener, algo que se encontraba que se encuentra en su origen, ya que procede del latín avere, «deseando» o «deseando».
En el momento en que la ambición contribuye a sostener la autovaloración
¿Hay una relación entre la autovaloración y la ambición? ¿Y si hay mucho más ambición, aproximadamente autovaloración?
Varios estiman que un individuo ambiciosa es aquella que no posee límites para poder lo que desea e inclusive es destructora. Otros tienden a asociar la ambición con el deseo de conseguir dinero (avaricia).