Adjetivo. Con deseo vehemente y elevado de comprar y amontonar recursos o riquezas. Empleo: peyorativo, asimismo se utiliza como substantivo. Sinónimos: avaro, avaro, avaro.
La avaricia se considera un defecto en los humanos. En general, la gente gastan su dinero para su confort personal, pero el avaro se distingue en su único “hábito” que es juntar dinero sin gastarlo. Tu vida se disminuye a hacer dinero sin emplearlo. Pero, ¿cuáles son los aspectos de personalidad de un avaro? ¿Y cuáles son los desenlaces de la avaricia de un marido por su familia?
Desde un criterio lingüístico, la avaricia es ahorrar dinero y no gastarlo, con el motivo del temor al futuro. Es un mal aspecto que impide al sujeto ofrecer y sugerir dinero y cosas en el chato material, y emoción, trueque, aliento, acompañamiento y amor en el chato ética. El psicoanálisis enseña la avaricia como un «aspecto» que nace en el hombre para achicar su ansiedad. Lo que significa que la conducta del avaro se proviene de un trastorno psicológico, producido en la primera niñez del humano, primordialmente a lo largo de la “etapa anal”, que se encuentra dentro de las fases del desarrollo psicológico del niño.
Avaricia y avaricia
La avaricia y la avaricia son conceptos muy afines, en tanto que los dos tienen relación con el deseo elevado y la ambición. No obstante, no son nociones remplazables: al paso que la avaricia debe ver con el deseo de amontonar y preservar lo juntado, la avaricia se comprende como una manera de ambición incontenible.
En otras expresiones, la avaricia es un deseo exagerado de riquezas inviábles de agradar, que no guarda relación con el sustento o las pretensiones básicas de un sujeto. En otras expresiones, la avaricia es el cariño a la riqueza por la riqueza.
La codicia según las distintas tradiciones
Para muchas tradiciones espirituales y religiosas, la codicia es vista como un vicio o pecado:
- Catolicismo. Para la religión católica, la avaricia es un pecado capital que va relacionado al egoísmo, el engaño y la carencia de escrúpulos para conseguir mucho más recursos. Es lo contrario a la generosidad o la amabilidad.
- Budismo. Para la tradición budista, la avaricia es un fallo de pensamiento, en tanto que el sujeto avaro tiene enormes adversidades y sufrimientos para hallar los recursos que quiere y, por consiguiente, sostiene altos escenarios de ansiedad y temor frente a la oportunidad de perderlos.
- Estoicismo. Para la filosofía estoica de la vida, la avaricia es lo contrario a la práctica del desapego y la decisión de tener una vida con solo lo preciso y también importante para ocuparse a conseguir la realidad en algo sencillos.
Reflexión
Hagamos un examen de conciencia y observemos si estos “síntomas” están presentes en nuestra vida, para admitir si nos encontramos siendo contaminados por la adicción de la codicia.
Traducción: Nicole Massonnier
¿Dónde se encuentra el límite de la avaricia?
En ninguna parte. El obsesivo goloso no posee límites. Está ciego al precipicio, no sabe desconectar y se encierra en su sed de avaricia. “Hay gente que entra en psicosis, distorsiona la verdad, reinventa el planeta. Otros llegan a la psicopatía, no conectando emotivamente con absolutamente nadie”, afirma Muiño.
Por fortuna, no todos llegamos a tal desequilibrio mental. Entendemos cuáles son nuestros límites. ¿O no?