Salmo 59. ¿Ora David para ser librado de sus contrincantes? Dios reina en Jacob hasta los confines de la tierra.
http://www.radiosefarad.com/wp-content/uploads/2016/03/160305biblia.mp3 HABLEMOS DE LA BIBLIA, CON IRIT VERDE – Oración pidiendo la protección de Dios. Del conductor. Salmo de David. (Dios santo, escucha mi lamento; resguarda mi vida de horribles contrincantes. Escóndeme de los desalmados y de sus proyectos misterios; líbrame de la conspiración de los desalmados, que afilan su lengua como espada y lanzan expresiones venenosas como flechas. De tu refugio disparan a los inocentes, disparan por sorpresa y sin temor, se animan a llevar a cabo el mal, opínan poner trampas ocultas y suponen que absolutamente nadie va a poder observarlos, que absolutamente nadie estudiará su maldad, pero El que puede comprender los pensamientos mucho más íntimos del hombre, va a hacer la investigación. Dios los herirá con sus flechas, los herirá por sorpresa; van a caer por sus expresiones, y los que los vean se burlarán de ellos. Entonces todos honrarán a Dios. y charlarán de sus proyectos, comprenderán lo que hizo. El hombre bueno se regocijará en el Señor y procurará protección en él, y todos y cada uno de los hombres verdaderos se saciarán
Habitando bajo la sombra del altísimo
El elogio que no es expresa el Salmo 91: La mucho más vigorosa Oración de Protección contra el enemigo. Poseen un poder prodigioso de protección, por el hecho de que nos detallan que si admitimos a Dios en nuestra vida. Él nos resguardará de una forma muy particular.
Morar a la sombra del Altísimo
Salmo para eliminar a los contrincantes
En contraste al salmo contra los contrincantes del apartado previo, este artículo busca una solución. En este fragmento podemos encontrar una súplica a Dios donde solicitamos su intervención. Te solicitamos que emplees tu poder para noquear a nuestros contrincantes mucho más fieros.
Asimismo te puede atraer: Versos de Promesa o Salmo de Curación.
Cánticos 18:4-6
Los nudos de la desaparición me rodearon, los torrentes destructores me dominaron. Me capturaron las trampas del sepulcro, y me hallé en frente de las trampas de la desaparición. En mi angustia invoqué al Señor, clamé a mi Dios, y él me escuchó desde su templo, ¡mi lamento llegó a sus oídos! (Salmo 18:4-6)
Me acuesto y duermo en paz, pues solo tú, Señor, me haces vivir confiado. (Salmo 4:8)