Satanás es el mayor contrincante de Dios, este personaje fue creado más tarde por los cristianos hasta transformarse en la representación del mal supremo.
Pienso que el hombre por naturaleza siempre y en todo momento ha necesitado opinar en algo mucho más grande que él mismo.
Frecuentemente este ser va alén de nuestra entendimiento, para hacernos sentir protegidos, tener un propósito y ofrecer una explicación a nuestras ocasiones. Más allá de que tienen la posibilidad de no ser respuestas «lógicas», son suficientemente útiles para sostener la fe.
4: ¿Y por qué razón lo engañaste?
(Fotografía: Jornalteca PL)
La motivación concreta de Judas para vender a su profesor, exactamente el mismo que le había confiado el manejo del dinero de todo el conjunto, aún es un secreto, pero Él Ellos propusieron múltiples hipótesis, fundamentadas en su perfil y reacciones registradas por los Evangelios.
¿Con qué moneda se pagó a Judas?
Otro de los puntos mucho más debatidos del pasaje de Mateo fue aclarar qué género de monedas recibió Judas por su traición. La primera cosa que hay que tomar en consideración es que la extensa variedad de monedas atestiguadas en Judea en esa temporada hace difícil discernir su origen exacto. Judea, antes de transformarse en provincia romana en el año 6 d.C. C, estuvo bajo el control de los persas, Alejandro Magno, el Egipto tolemaico y los seléucidas. A lo largo de cada etapa, toda vez que modificaban las elites mandatarios, se introdujeron novedosas monedas, con lo que es bien difícil entender qué monedas precisas se emplearon como pago.
No obstante, los investigadores han anunciado 2 probables hipótesis. La primera es que podrían ser estadistas helenos. Los staters eran la moneda mucho más importante citada en el Nuevo Testamento. Inicialmente fueron acuñadas en oro y después en plata por Felipe II y Alejandro Magno y prosiguieron en circulación bastante tras su muerte. En este sentido, podemos destacar un pasaje de Mateo (17,27) en el que se registra de qué forma Pedro halló, en la boca de un pez, una moneda que sería un estater, con la que pagaría el impuesto de forma anual. al Templo de Jerusalén. . Por este motivo, ciertos autores dedujeron que las treinta monedas podrían ser estateras.