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Qué tipos de humildad hay

Géneros de humildad que tienes que conocer Humildad intelectual, el valor de tener una cabeza abierta. Humildad cultural, tu identidad popular no es la única ni la mejor. Humildad intergeneracional, tu edad no te hace mucho más útil ni mejor. La humildad de las capacidades, no tienes idea realizar de todo. La necesidad de ser humilde en la admiración.

Orgullo y humildad. Esta semana deseo pensar sobre el sitio que ocupa todos estos 2 elementos en nuestras vidas. ¿Me acompañas en esta reflexión?

Antes de contestar, debemos distinguir entre 2 géneros de orgullo. Orgullo como satisfacción por algo bien hecho (por uno mismo o por alguien amado) y orgullo como autovaloración excesiva y llevada al límite, orgullo que nos hace sentir superiores a el resto.

Ejemplos de conducta humilde

  1. Entender disculparse. Entre los actos en los que mucho más se refleja una actitud humilde es al disculparse. En el momento en que alguien cometió un fallo, no actuó de forma responsable u olvidó (por ejemplo causas), tiene la posibilidad de desdecirse y disculparse con quien sea. Al decir «lo siento» el sujeto se reconoce como un ser con limite que puede cometer fallos.
  2. Pierde el temor a confundirte. La única forma de lograr las misiones es tomar peligros, a sabiendas de que el fracaso es una oportunidad. El que se anima a arriesgarse y cometer fallos es humilde en el momento en que comprende que no posee el control de todo y que hay la oportunidad de que las cosas no salgan como se estima.
  3. Admitir críticas edificantes. Habitualmente, un individuo del círculo íntimo o alguien que conozca un tema o especialidad puede corregir o aconsejar. Recibir consejos o críticas edificantes con integridad y buena predisposición es un acto de humildad, por el hecho de que supone aceptar las propias debilidades y enseñar apertura a la opinión del resto.
  4. Solicita asistencia. En el momento en que es precisa la colaboración de otro u otros en distintas puntos y campos de la vida, es esencial desarrollar el hábito de poder soliciar asistencia (en el momento en que se agotan los propios sacrificios o habilidades). Al soliciar asistencia, el sujeto se expone como un ser con restricciones y que está abierto a recibir lo que le falta y lo que el otro le puede ofrecer.
  5. Admitir y agradecer a quienes asistieron con el avance de capacidades. De manera frecuente hay personas que asisten a conseguir misiones u objetivos. En estas situaciones, es esencial admitir el aporte de estas personas y darle las gracias todo cuanto han brindado. Admitir las habilidades del resto es una manera de enseñar humildad.
  6. Admítelo en el momento en que hay algo que no comprendes. En las situaciones en que no se comprenda un concepto o algo que hay que llevar a cabo, es esencial integrar una actitud de humildad, tal es así que logres realizar comprender a el resto que no has comprendido y solicitarles que te expliquen nuevamente.
  7. Admitir las propias faltas o fallos. Frecuentemente, los humanos cometemos fallos y, en estas situaciones, es esencial aceptar los fallos y (si corresponde) soliciar perdón o realizar todo lo que es posible para arreglar el daño, si se ha producido. Admitir los fallos es un acto de humildad. Al aceptar un fallo, el sujeto puede estar mucho más atento para intentar no repetirlo más adelante.
  8. Preguntar la opinión del resto sobre distintos temas. En instantes en que se tienen que tomar resoluciones o se tienen que tomar medidas, puede soliciar su opinión a otra gente en las que confíe. Soliciar críticas es un acto de humildad pues la persona está abierta a recibir otros puntos de vista sobre un tema.
  9. No te compares a ti ni a el resto. La humildad no significa no tomar en consideración los logros o características de uno, sino más bien reconocerlos de la misma los fallos y entender que cada uno de ellos tiene sus fortalezas y debilidades. Cada individuo es única y también irreproducible y en consecuencia un individuo no puede equipararse con otra.
  10. Ofrecer crédito a los auténticos autores de un concepto. Al usar la iniciativa o el proyecto de otra persona, es esencial conocerlo y no llevarlo a cabo pasar por propio. La humildad supone admitir en el resto sus características y sus éxitos y conquistas, y que esto no despierte un sentimiento de envidia, sino más bien de admiración y también inspiración.
  11. Entender perder en las distintas situaciones de la vida. Tanto ganar como perder son ocasiones ineludibles en la vida humana. Un individuo humilde es aquella que sigue apacible y centrada tanto en ganar (sin frotar sus triunfos) como en perder (sin agredir a los triunfadores).
  12. Admite que siempre y en todo momento hay mucho más que estudiar. El saber es un campo muy extendido y complejo y como los humanos tienen una naturaleza limitada, jamás tienen la posibilidad de comprender todo sobre el planeta. Ser humilde es comprender que no todo conocimiento se puede emprender y que siempre y en todo momento va a haber algo que estudiar.
  13. Comparte los entendimientos aprendidos. Cuando aprendes algunas cosas, puedes adoptar una actitud humilde en el momento en que eres con la capacidad de educar a quienes lo desean o lo precisan. Rememorar que estabas en la situación de aprendiz y estudiante contribuye a desarrollar una actitud humilde hacia la sabiduría y la experiencia conseguida.
  14. No presumas de tus éxitos. Un individuo humilde es aquella que conoce sus restricciones, pero asimismo sus características y sus aciertos. Comprender los éxitos o misiones alcanzadas es primordial para lograr gozarlos y compartirlos, sin que ello suponga un sentimiento de superioridad sobre otra gente.
  15. Sé complacido. Entre las primordiales reacciones que reflejan la humildad de un individuo es la gratitud. Al ofrecer gracias, el sujeto se reconoce a sí mismo como una parte de algo mucho más grande y acepta que hay cosas que están fuera de su control y alcance y que las ventajas recibidos han de ser apreciados. El hombre es un organismo que vive en sociedad y la sociedad supone el trabajo grupo de sus integrantes. La gratitud es una manera de admitir las propias restricciones y ofrecer crédito a quienes asistieron en la búsqueda de una misión.
  16. Estar presto a oír a el resto. La escucha es primordial para la vida en sociedad y de cara al desarrollo de vínculos auténticos y equilibrados. Un individuo humilde es aquella que sabe que cada humano tiene una manera individual de ver el planeta y que puede estudiar de las críticas y también interpretaciones del resto. Estar en actitud de escucha supone silenciar lo de adentro para dejar espacio a lo de afuera.
  17. Apreciar a quienes tienen la capacidad en un tema y soliciar asistencia. Es esencial admitir la carencia de conocimiento sobre algo y ser humilde para asistir a personas que conocen bien un preciso tema. Expresar ignorancia o falta de capacidad es humillante.
  18. Conoce tus propias capacidades. Entre los argumentos de la humildad es entender las propias habilidades y el fruto o éxito que da el ahínco. Es esencial gozar y comunicar las propias capacidades o virtudes, sin que ello implique menoscabar las capacidades o especificaciones del resto. Comprender las propias habilidades forma al sujeto a fin de que asimismo logre apreciar las habilidades del resto.
  19. Aprende de tus fallos. La humildad reconoce la imperfección humana y por consiguiente la inclinación a errar y errar. Los fallos siempre y en todo momento van a ser algo intrínseco a la naturaleza humana y, si bien habitualmente es imposible regresar atrás, los fallos tienen la posibilidad de ser útil de lección para el futuro. Un individuo que puede emplear los fallos como profesor es un individuo que admite su imperfección y la emplea en su favor.
  20. Admitir las ideas y críticas del resto. Entre las claves de toda relación humana es comprender oír y admitir las ideas del resto, si bien no estés según con ellas. La persona humilde es la que reconoce la variedad y también igualdad de la gente, no las equipara y, por consiguiente, sabe que todas y cada una de las ideas y críticas son válidas y han de ser reconocidas y escuchadas.

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¿Qué es la humildad?

La humildad es una cualidad que supone el desapego de las cosas materiales y la contribuye a el resto. Por consiguiente, se encuentra dentro de las características mucho más valiosas que tiene la posibilidad de tener un individuo, y una virtud fundamental en el momento de vivir en sociedad.

Un individuo humilde es con la capacidad de enseñar modestia y dejarse de lado para proteger del resto. Un individuo humilde no es egoísta ni egocéntrica, no se enfoca en sí y sus logros ni busca sobresalir del resto. Así mismo, sus acciones son objetivas y no se deja llevar por lo subjetivo.

Que humildes son la gente

La gente humildes son aquellas que desean medrar y progresar. Aceptan que no lo saben todo. Los que saben dicen «eso no lo sé». Y ellos aprecian y están agradecidos.

Los humildes escuchan a el resto, los respetan, no imponen su método y no tienen inconveniente en aceptar que se han equivocado. Pero tampoco presumen de sus éxitos, no presumen de ellos, a pesar de que los reconozcan.

La humildad es la aliada de un ego sano.

El ego tiene sus raíces en la autovaloración. La gente que tienen un bajo sentido de seguridad y autovaloración tienen un ego que desea inflarse a toda costa para esconder sus faltas. Contamos temor de «no ser» o «no comprender» y intentamos de esconderlo, de forma frecuente construyendo un ego que duele. En cambio, desarrollar un sentido real de la humildad puede liberarnos del deber de ser y transformarnos en líderes considerablemente más colaborativos.

El ego no es malo en sí, en tanto que la gente triunfantes tienen un ego saludable y tienen la posibilidad de ser enormes compañeros de equipo. Pero hay una diferencia con el malo: es la diferencia entre la soberbia destructora y la seguridad edificante. La primera va de forma directa en oposición a un óptimo ámbito de trabajo, en tanto que quienes lo sostienen tienden a volverse confrontados, recelosos e inclusive hostiles. En la situacion de un líder, un ego negativo puede volverlo inalcanzable, reluctante a fomentar el talento de su equipo o cerrado a novedosas ideas, en otras expresiones, tiránico, inflexible y autoritario.

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