La humildad está íntimamente relacionada con la empatía, con la aptitud de entender lo que el otro puede sentir y la verdad que le perjudica. La insolencia, como vimos, lo opuesto del pudor, no es muy coincidente con ella.
Por: Ivelisse Agostini [email protected]
La vida está llena de opciones para escoger de qué forma deseamos vivir nuestras situaciones y de qué manera interaccionar con otra gente y con nosotros. Transcurrido el tiempo y la madurez se aprende algo sobre la convivencia, pero está claro que todo comienza «en el hogar», aceptándose con sus características y defectos y intentando de prosperar cerca de estos últimos. Para esto, entre las herramientas mucho más útiles para vivir en paz y armonía con el resto es la humildad. De la humildad y de la soberbia opuesta, charlamos ahora.
Ejemplos de insolencia
Un individuo insolente puede aguardar reacciones como las próximas, que sirven de ejemplo:
- Tratar con desprecio a los que no están presentes. La gente insolentes no aceptan el éxito del resto, puesto que lo interpretan como una afrenta, tal y como si hubiesen “perdido una guerra” o perdido algo de su valor. En último término, hablamos de inseguridad. Y frecuentemente lo manifiestan en el momento en que el resto no están para defenderse.
- Alardear de uno mismo y no percibir a el resto. Es una actitud típicamente insolente meditar que uno es único y también irreproducible y en consecuencia no le pasó a absolutamente nadie mucho más, que absolutamente nadie comprende o que absolutamente nadie verdaderamente puede opinar, lo que frecuentemente pone al insolente en una situación de sufrida superioridad:” Es más difícil que eso, pero da igual, sé que no es sencillo de comprender».
- Son complacientes o complacientes. En el momento en que un individuo insolente se ve obligada a admitir algo por otra, frecuenta llevarlo a cabo de tal manera que en el elogio mismo hay un reconocimiento implícito o explícito de la inferioridad de la otra. Esto transforma, por servirnos de un ejemplo, una felicitación en un hándicap: «Me alegra que lo hayas hecho, estas cosas siempre y en todo momento son bien difíciles en el momento en que andas comenzando».
Y aquí viene la parte mucho más bien difícil: ¿de qué forma tenemos la posibilidad de liberarnos de estas imágenes? Si para nosotros estas justificaciones son la realidad, si suponemos en ellas y las sentimos como verdaderas, ¿de qué manera tenemos la posibilidad de abandonarlas si no las observamos? ¿De qué manera tenemos la posibilidad de lograr este nivel de autoconciencia si nos encontramos atrapados en nuestros ciclos de opiniones autojustificadoras?
La única forma de salir de nuestro círculo de opiniones farisaicas es a través del resto: viéndolos como personas que importan tanto como yo. Los humanos hay con relación a el resto. No tenemos la posibilidad de ser humildes (o insolentes o insolentes) en el vacío. En el momento en que observamos a el resto mucho más precisamente, nos observamos a nosotros mucho más precisamente. Nos volvemos mucho más humildes en el momento en que respondemos a la raza humana del otro.
Para poner en práctica estas ideas, una manera de comenzar a ver a el resto como personas es tener mucha curiosidad: ¿qué les pasa? ¿Cuáles son tus problemas, tus misiones y pretensiones?
13 Ejemplos de insolencia
Estas son ciertas acciones que la multitud insolente acostumbra realizar:
- Demorarse a propósito para llamar la atención
- Interrumpir bastante a el resto
- Piensa que es preferible que el resto
- Se esmera por poseer en todo momento la razón
- Considera que su estatus es más esencial que cualquier contribución que realice
- En el momento en que se le pregunta , «¿puedes llevar a cabo esto?» siempre y en todo momento dicen “sí”
- La multitud les afirma todo el tiempo que les den la posibilidad de probar sus capacidades
- Desdeñan a quienes piensan enclenques
- Les cuesta pensar sobre sí mismos
- Les gusta mucho que charlen de ellos
- No aguantan a quienes no son como ellos o que estiman que incumplen con sus estándares
- Tienen inconvenientes para crear relaciones
- Detallan un encanto falso, pero debajo hay algo de crueldad