Según la sicóloga clínica Teresa Baquerizo, los pequeños resentidos con sus progenitores aguardan algo de ellos y no lo consiguen. Son variadas solicitudes o pretensiones que van desde el reconocimiento “validación”, amor, hasta elementos materiales.
En sentido figurado, estructurar significa estructurar algo adecuadamente. Lamentablemente, hay familias disfuncionales que fueron llamadas eufemísticamente como vertebrados. El denominador común de los pequeños de estas familias es la falta parcial o total de cree a lo largo de su avance infantil y juvenil.
David Rábada | Vanguard cataluña @DAVIDRABADA
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Patrañas
Hay patrañas que semejan sacadas de una novela y, como en las novelas, tienen la capacidad de hacer malentendidos. Esconder misterios y por último desentrañar historias que sacuden la paz y la calma de cualquier hogar son el razonamiento de varios pequeños para no perdonar a sus progenitores.
Los progenitores han de ser un caso de muestra para sus hijos, pero en el momento en que su accionar no es así, los inferiores caen en un pozo de culpa y reclamos que terminan arruinando cualquier relación presente y futura. De manera frecuente no es la adicción lo que engendra resentimiento, sino más bien el resentimiento lo que hace la adicción.
Pero somos los dueños de nuestro destino y los capitanes de nuestra alma
En el momento en que culpar a el resto no es bastante, puede ser el instante de ver hacia adentro y investigar su accionar como una viable causa de su insatisfacción personal. Y, en verdad, es muy posible que esa sea la auténtica raíz del inconveniente, sabiendo que tú has sido el encargado de tomar tus propias resoluciones.
El pasado es imposible cambiar. Aun si nuestros progenitores están en un estado de arrepentimiento sincero, no hay forma de que logren regresar y acabar con el mal que nos provocaron, y no hay forma de que nuestros abuelos logren llevar a cabo lo mismo por ellos.
Alienación parental y también hijos mayores
La alienación parental de un hijo, si no se soluciona, puede perdurar toda la vida. Varios progenitores rechazados reportan que sus hijos mayores continúan distantes o absolutamente fuera de contacto. Estos progenitores se pierden acontecimientos esenciales como las graduaciones universitarias de sus hijos, bodas y el nacimiento de sus nietos. Los hijos mayores alienados tienen la posibilidad de privar a sus hijos de sus abuelos.
Como mayores, ciertos pequeños previamente enajenados se dan cuenta de que fueron manipulados para negar a un óptimo padre. Al final se vuelven a conectar con el padre que rechazaron a lo largo de muchos años, pero están enojados con el padre alienante que interfirió con su aptitud de ofrecer y recibir amor de un padre rechazado y les logró perder muchas vivencias con ese padre.
El resentimiento siempre y en todo momento pasa factura: ¿de qué manera accionar?
El resentimiento familiar es un moho que se extiende y enferma tranquilamente. Es este sentimiento el que sigue con vida con el recuerdo y el que nos encapsula, aislándolos unos de otros. Lo mucho más complejo es que, en el momento en que creces en una familia donde hay resentimiento contra alguien, aprendes a odiar desde muy temprano.
No es conveniente, no es saludable ni educativo. Las familias que no excusan son como una espiral de negatividad. No obstante, la manera de emprender estas realidades psicosociales es siempre y en todo momento complicada y frágil. Es verdad que el perdón sería el único mecanismo con la capacidad de dejar en libertad ese padecimiento atrapado, de sanar esos nudos amputados por una ofensa o decepción.