El perdón es la acción de reaccionar frente a un mal que se nos hizo, lo que supone olvidar la injusticia que nos pasó, pero más que nada supone una renuncia a la venganza y al rencor, donde la persona, pese a todo, buscar lo destacado el uno para el otro.
Entre los mayores retos que tienen los cristianos y todos y cada uno de los humanos es el perdón. Dada nuestra indudablemente herida historia personal, la convivencia popular y la amistad es un enorme desafío. De manera frecuente nos pasa que ofendemos al otro sin quererlo y sin percatarnos; del mismo modo, nos pasa que otros tienen la posibilidad de lastimarnos sin su menor intención. La mayor parte de nosotros hemos sufrido y nos hemos sentido heridos sin traición o ganancia. En otras oportunidades, con toda la traición, aprovechamiento y también intención distorsionada, ofendemos al otro con miradas beligerantes, comentarios irónicos, mofas ácidas, chimentos, chimentos, reacciones de rechazo, indiferencia, exclusión, crítica, impertinencia y toda clase de crueldad sicológica, hasta el punto de la crueldad física. Cualquier clase de crueldad es siempre y en todo momento inaceptable.
Creo en la inocencia y amabilidad del humano. Pienso que las ofensas son un fracaso para ofrecer en el cariño, son un fracaso para ofrecer en el blanco de la hermosura popular y relacional, una traición a la fraternidad. No me agrada desconfiar de la multitud, si bien soy retardado para relacionarme, me agrada apostar por el resto. Me niego a opinar que el corazón humano llega al radical de vivir envenenado por el odio y el rencor y de esta manera envenenar y corromper a el resto. Los cristianos están inevitablemente llamados a la realidad, la amabilidad, la hermosura y la justicia; Resumiendo, amor. No obstante, este ejercicio de querer no es una abstracción, sino es siempre y en todo momento una concreción detallada en un instante preciso, en un espacio concreto y con personas con rostro, historia, nombre y apellido.
Los caminos del perdón. Perdonar no es olvidar, sino más bien rememorar sin rencor
El perdón puede interpretarse de distintas formas; Mientras que unos suponen que perdonar es estar según con el otro, justificando el daño provocado u olvidando lo sucedido, “reduciendo” la relevancia del hecho, otros lo usan para liberarse de las cargas impuestas por el pasado. el medico Walter Riso nos enseña mucho más sobre el perdón en esta charla. ¡Presiona el botón de abajo para entrar!
Perdonar no es justificar al otro
En el momento en que perdonamos, no lo hacemos con lo que hizo el otro, o sea, no es una justificación de sus acciones. Sencillamente, perdonar a la otra persona tiene mucho más que ver con tu contestación que con lo que logró la otra persona.
La multitud considera que una vez perdonado todo se olvida y eso no es acertado. Fue una situación bien difícil, amarga, una experiencia mucho más que como tal no se olvida. Pero no confundamos esto con el resentimiento, pues en ocasiones, si no perdonamos enserio, tenemos la posibilidad de albergar ese sentimiento obscuro.