7 Pagad a cada uno de ellos lo que debéis: al que tributo, tributo; a qué impuesto, impuesto; a qué temor, temor; a quien honra, honra.
“¿Trata Romanos 13 sobre obedecer al gobierno civil o al gobierno de la iglesia, como dicen ciertos?”
En contexto, es verdad que Pablo termina de charlar de “el que rige” en la iglesia local (12:8). Pero los «príncipes» del capítulo 13 llevan una «espada» (v. 4) que no puede referirse a la «espada del Espíritu» (Efesios 6:17) que llevan los líderes de la iglesia, por el hecho de que quien la transporta es llamado «vengador». para realizar la furia sobre el que hace el mal” (13:4). Esto no encaja con el papel de los mandatarios en una iglesia de felicidad, pero es una descripción correcta de los mandatarios civiles. En el contexto mucho más inmediato, Pablo termina de refererir a Dios diciendo: “Mía es la venganza; yo pagaré» (12:19). Entonces, en el momento en que Pablo sigue llamando al portador de la espada «vengador», está enseñando que Dios venga a los maleantes en la dispensación de la felicidad mediante la espada del gobierno civil.
Lea el pasaje
1 Mande todo a las autoridades gubernativos. Por el hecho de que no hay autoridad que no venga de Dios, y las que hay están constituidas por Dios. 2 Por tanto, el que resiste a la autoridad fué contra la que Dios ha ordenado; y los que se opongan a ella van a recibir condenación sobre sí mismos. 3 Pues los líderes no se preocupan a los que hacen el bien, sino más bien a los que hacen el mal. ¿Deseas, para qué exactamente, no tener temor de la autoridad? va a recibir alabanza de ella, 4porque es ministra de Dios para tu bien. Pero si estáis confundidos, tened temor, por el hecho de que no en balde transporta la espada, ya que es ministra de Dios, vengadora que castiga a los que hacen el mal
5 Por consiguiente es requisito someterse, no plumas por el bien del castigo, pero asimismo por el bien de la conciencia. 6 De ahí que asimismo pagáis impuestos, por el hecho de que los mandatarios son siervos de Dios, aplicado exactamente a eso. 7 Que cada uno de ellos pague lo que debe: a quien grava, grava; a quien tributo, tributo; qué temor, temor; que honor, honor.
Amor y compromiso civil
El apóstol repite explícitamente su tema del amor en los versículos 8-diez. No obstante, por la manera en que empieza el Capítulo 13, no hay razón para sospechar que lo dejó. Tal como Romanos 12,9-21 señala las preferencias del amor en las relaciones personales del católico, Romanos 13,1-7 trata del amor en el sentido de ofrecer al César lo que es del César (Mt 22,21), lo que es en sí un forma de amor tanto a Dios como a el resto (Mateo 22:37, 39).
Una parte de la integridad cristiana es la compromiso civil. Empieza con un sentido de obligación de honrar a las «autoridades mandatarios». Este sentido, por su parte, tiene una base teológica: la soberanía de Dios expresada en el lugar de la institución de los gobiernos humanos.