Agar, una mujer no israelita, sin poder ni estatus popular? es la primera persona en las Escrituras en ser visitada por un ángel; y ¿es él la única persona en las Escrituras que le da un nombre a Dios? ¿El Roi, «el Dios que me ve»?
Cualquier persona que lea la Biblia con la guarda baja ahora está con un inconveniente en la primera página: justo al principio del libro del Génesis, se encara no solo a 2 cuentos de la creación de todo el mundo, sino más bien asimismo a revela que son contradictorios. En verdad, Génesis 1 cuenta la historia que en tantas ocasiones oímos en el momento en que éramos pequeños, según la que al comienzo de los tiempos todo era caótico y vacío, hasta el momento en que Dios decidió poner orden en ese caos. Antes de comenzar a trabajar, como todo obrero, la primera cosa que hacía era prender la luz (Gn 1,3). De ahí que en el primero de los días de la creación nacieron las mañanas y las tardes. Conque decidió poner un techo sobre la tierra a fin de que las aguas del cielo no la inundaran. Y creó el firmamento (Gn 1,6). Al notar que la tierra era una mezcla fangosa, secó una sección y dejó mojada la otra, con lo que se dieron a conocer los mares y el conjunto de naciones (Gn 1,9). Consecutivamente, con su vigorosa palabra, adornó las diferentes capas de esta obra arquitectónica con estrellas, sol, luna, plantas, pájaros, peces y réptiles. Por último, como corona gloriosa de todos, formó al hombre, lo destacado de su creación, al que formó a su imagen y semejanza. Conque decidió reposar. Había desarrollado a alguien que pudiese hacer su labor (Gn 1, 11-2, 3). Ese trabajo tomó seis días. Y todo se encontraba bien hecho.
Lo mismo otra vez Pero en el momento en que vamos a Génesis 2 viene la sorpresa. Es tal y como si nada de eso hubiese pasado. Volvemos a estar en el vacío total, donde no hay plantas, ni agua, ni hombres (Gn 2,5). Dios regresa a manifestarse en escena y se pone a trabajar. Pero en esta ocasión es muy distinta. En vez de la deidad solemne y grandiosa, en este momento podemos encontrar una deidad con aspectos considerablemente más humanos. Recrea al hombre, pero no a la distancia y con el fácil orden de su palabra, prácticamente sin contaminarse, como antes, sino lo moldea con el polvo de la tierra, le sopla en la nariz y de este modo le da vida (Gn 2,7) . Entonces, por segunda vez, se señala la capacitación de plantas, árboles y animales. Y para hacer a la mujer en este momento utiliza un procedimiento diferente. Pone al hombre a reposar, quita una costilla, llena el orificio sobrante con carne y le da forma a Eva. Entonces se la muestra al hombre y se la da como compañera. En este punto uno se pregunta: ¿por qué razón si en Génesis 1 ahora teníamos el planeta entero, en Génesis 2 debemos regresar a crearlo? ¿Asegura la Biblia que hubo 2 producciones al comienzo de los tiempos?
– “y solamente vas a dar a luz”
El término hebreo יָלַד — yálad, es una metáfora que señala ofrecer a luz y cuidar de los pequeños a lo largo de los primeros años de vida, y es relacionado con la relación entre progenitores y también hijos. Por consiguiente, el mal no solamente se va a multiplicar en todo el embarazo, sino asimismo parte del castigo la va a acompañar en la crianza de los hijos. Este mal semeja perjudicar a todos los dolores y angustias de la madre con relación a su prole en el momento en que los frutos de su desobediencia se materializan asimismo en sus pequeños.
Los estudios prueban que desde pequeñísimos (2 años) nuestras tendencias al pecado (como el egoísmo y la envidia) están presentes. Los progenitores deben educar a sus hijos a fin de que se porten bien. No es obligación enseñarles a portarse mal, los pequeños lo hacen o lo aprenden solos. Consecuentemente, los humanos son los mucho más dependientes de sus progenitores. Dios se cercioró de que la familia cuidara de los bebés, quienes son pecadores potenciales si no son protegidos, guiados y corregidos conforme medran.
“No es positivo que el hombre esté solo”
Esta es la única vez en la creación que Dios (Yahveh en hebreo) utiliza la oración “no es bueno”. Yahweh se encontraba hablando sobre lo incompleto de la creación antes del final del sexto día por el hecho de que la mujer, la contraparte de Adán, aún no había sido construída. Yahweh nos creó con la necesidad de alguien, aun alén de la comunión con Él. El hombre no podría cumplir su función de gobernar la creación sin la compañía de la mujer, ni podría cumplir su orden de multiplicarse y henchir la tierra. En estas expresiones contamos la predisposición divina del matrimonio, tal como la declaración de que la mujer fue construída tras el hombre y formada desde él como observaremos en el próximo estudio.
Si bien en la creación hubo seres superiores: ángeles; y también inferior: animales; todavía no había contrapartida para Adán, se encontraba solo. Pero había un propósito en dejar al hombre solo en el jardín. Era para probarle que precisaba estar con alguien.