Cáncer Es un signo muy emotivo, pese a procurar reprimir y disimular prácticamente todos los sentimientos que lo definen como lo que verdaderamente es: con un enorme corazón, empatía y con un enorme sentido del deber. Los Cáncer guardan sus conmuevas en el fondo por el hecho de que, exactamente, son personas muy sensibles.
Tenía escasas pistas para hallarme con un emo enserio y charlar con él. Solo sabía que miraban el planeta con un solo ojo, que el otro iris se encontraba cubierto por su pelo lacio que cubría la mitad de sus semblantes. Entendí que vestían de negro y rosa y que eran autodestructibles. En las últimas semanas los había visto por televisión: los persiguieron y golpearon en el centro de Querétaro, entonces pasó lo mismo en la Localidad de México. Leí en el períodico La Día que el alcalde del PAN de Celaya, Gerardo Hernández, había montado un operativo para “mover” a los emos del centro histórico, pues, según ha dicho a los medios locales, daban apariencia negativa a cuadros líderes de la región. Youtube, Hi5, Messenger, Myspace y todos y cada uno de los weblogs fomentan la discriminación contra los emos y publicitan la división de tribus urbanas. Eso es lo que sabía. Me pareció una inclinación extrema de la sociedad a excluir a los llamados jóvenes, prácticamente todos delgados y llamados emos –una síntesis para calificarlos como seres “sentimentales” y que se identifican por vestir pantalones de tubo negros y portar un cinturón tachonado de plata. – . Deseaba conocerlos. Pregúntales de forma directa sobre la crueldad a la que se han enfrentado, por qué razón les agrada estar decaídos, cuál es su ideología, por qué razón están tan ofuscados con la estética. Me aconsejaron proceder a la feria cultural de Guadalajara, en frente de Agua Azul; una plaza al aire libre donde todos cada sábado puedes localizar multitud de productos: tazas, bolsos, piedras, collares, cartas del tarot, camisetas, rastas, incienso, música, libros y avisos. Hallé un conjunto de pandillas urbanas, la mayor parte vestidos de negro pese al calor del mediodía. Subí unos peldaños para controlar la visión y ver a alguien que encarnaba las especificaciones que conocía de un emo, pero solo vi chicos con el pelo puntiagudo y teñidos de morado, azul, amarillo, verde. Cuerpos y semblantes tatuados y horadados, adornados con aretes, piercings y pinchos de madera. A lo lejos visualicé a unos pequeños sentados bajo una sombra y creí que uno se encontraba feliz, por sus mechones caídos en la cara. Mario, 15 años: «No soy emo, soy anarcopunk, pero los emos solo están tristes pues el cariño les hace mal». Luis Enrique, de 16 años, tapándose un ojo con el pelo: «Soy otaku, alucinamos con los dibujos animados nipones que se los conoce como anime, que son dibujos animados que pasan en la tele por el canal Animax, de ahí que mi peinado, por el hecho de que me agrada de qué forma se peinan los individuos». sus pelos. No me agradan los emos, son muy mantecosos, te miran tal y como si estuviesen asqueados, pero eso no significa que les vaya a pegar. Tienen la filosofía de apuntarse con el arma a cada uno de ellos. otro, cortarte las venas, pero para mí no hay diferencia entre los emos y el resto, en tanto que en este momento todos y cada uno de los jóvenes desean suicidarse.” Orlando, 17: “Soy un vampiro, lo mío es la literatura vampírica, los emos no tienen una ideologia, son únicamente una moda, una estetica.Para mi son conformistas pues opínan en el suicidio.La discriminacion a los emos me semeja una estupidez, pues las tribus urbanas como nos clasifican y viven de la represion deberian respaldarse entre todos y no golpearnos entre nosotros.” Me despedí de ellos con un sentimiento de desesperanza. La decepción fue que los que llevan flequillo no son siempre emos, sino más bien un corte importado de la fantasía audiovisual de Japón. Anduve por todos los corredores del mercado, era un desfile de pequeños de todas y cada una de las etnias, híbridos. Parecía una labor irrealizable encontrarse con un emo, y durante un momento yo asimismo me sentí tan feliz que aun pensé en chillar en la mitad de un torrente ardiente de humanidad: ¡Busco un emo! Al final, vi quién conoció el molde emo que tenía en mi imaginación. Era un chaval prominente y angosto con el pelo lacio en la frente. Adrián, 17 años: “Estoy de tendencia. Pero a los emos no les importa enseñar sus sentimientos, de ahí que la multitud los llama mariquitas y soplones. Aparte de ser víctima del machismo y ser maltratada por considerarlos una copia económica de otras etnias, no me agrada que me discriminen”. Me equivoqué nuevamente en mi diagnóstico de pequeños sentimentales. La tarde se hacía vieja y mis piernas solicitaban reposo. Mi entusiasmo inicial por saber a un emo se se encontraba desvaneciendo. Tras caminar múltiples ocasiones por el mercado y preguntarles a los chicos dónde se encontraba el territorio emo en el mercado de pulgas, vi a un chaval a lo lejos con la cabeza gacha, vestido con pantalones negros y una camisa con rayas negras y rosas, pelo lacio en la frente y un cigarrillo blanco recién encendido en la comisura de sus labios, humeando en la cortina de pelo alisado a máquina. Fui a su acercamiento. Jorge, 16: «Soy emo». Ya iba siendo hora, pensé. “Ciertos me comentan que la filosofía emo nació hace 500 años, otros compas comentan que los emos son una combinación de dark, punk, eskato y gothic. Sé que los emos brotaron en USA en el momento en que un conjunto de fresas que deseaban ser todo pero no tenían iniciativa de nada adoptaron las letras deprimentes del género musical hardcore punk, y que después nació el género screamo, que se encontraba en moda en México ya hace unos tres años. “Vestimos de negro como los góticos, utilizamos pantalones ajustados como los punks, empleamos zapatillas enormes como patines por el hecho de que asimismo patinamos, y empleamos colorado y rosa solo por el hecho de que se ven bien. Observamos el planeta mediante la depresión y hacemos fabricantes en nuestros cuerpos. Nuestra visión es procurar suicidarnos, pero en el momento en que no tenemos la posibilidad de, nos deprimimos. Lo del fleco en la cara es eludir ver sociedad conformista, por el hecho de que el conformismo nos caga. Me tapo el ojo para no ver lo repugnante que es el planeta. “La mayor parte de los emos son bisexuales por el hecho de que tienen la posibilidad de expresar lo que sienten sin importar lo más mínimo lo que afirme la multitud. Lloro, canto, me visto y pinto como deseo, me deprimo, soy gay, esa es la filosofía emo. La semana anterior pasó una camioneta y me pegaron en el brazo con una honda, me dolió bastante, no sé por qué razón los punks se quejan de que copiamos su cultura, todos somos copias de algo. Nos hostigan en el momento en que aseguran que no son racistas ni fascistas y eso es lo que hacen. Disponemos nuestros espacios aquí en el mercado cultural, en Parque Colorado y en Centro Magno, eminentemente”. Le pregunté si se suicidaría, me dio un incierto y sin conmuevas que sí, pero sin una razón clara. Su crónica me recordó la charla que tuve con Francisco José Gutiérrez Rodríguez, directivo del Centro de Evolución y también Indagaciones Sicológicas de la Facultad de Guadalajara: “Los emos carecen de un sentido filosófico extenso, en frente de otros conjuntos sociales de corrientes ideológicas que influyen en el planeta. escala. Pero más allá de que se vistan, charlen o se comporten de determinada forma, eso no les da derecho a agredirlos. La crueldad entre los jóvenes es la diversificación de múltiples géneros de identidad popular que no tienen modelos a proseguir en su emprendimiento. de “La tendencia es la civilización del antihéroe, esto es, se reconoce mucho más ser violento que el héroe de otrora. Viven el aquí y el en este momento, no tienen nudos cariñosos, no tienen líderes sociales y se ocultan tras la depresión. Además de esto, la El Estado no les proporciona empleo, ocupaciones artísticas ni acompañamiento psicológico». Existen muchos emos que entran en la categoría de posers o ‘bluffs’, esto es, actúan y se visten como el resto, pero no tienen iniciativa de los géneros musicales de los que surgen los emos”. La enseñante comentó que los emos son la generación natural de los 90, quienes en teoría son un conjunto de forma de pensar abierta sobre la sexualidad, leen contenidos escritos de versistas negros y les maravillan los juegos para videoconsolas que tienen dentro individuos. orientales. Los emo son quizás una reacción a la exclusión que padecen los jóvenes desde hace unos años, prácticamente todos clasificados como criminales. Producto de la carencia de elecciones urbanas y la desigualdad popular. El día de hoy la música y las expresiones estéticas por el momento no son solo generadoras de identidad juvenil, sino más bien un sentimiento de resistencia pacífica y fuerza para encauzar la frustración personal. El linchamiento es una exhibe de la reacción de jóvenes subvencionados por el PAN, hombres de negocios y líderes eclesiásticos.
La música como referente