morado Su color característico es el morado y su primordial pecado es la gula.
Se conoce como gula a aquel mecanismo humano caracterizado por un exceso de apetito en el comer y tomar.
En las reglas de la religión cristiana, un individuo que se deja llevar por el deseo de comer y/o tomar mucho más de lo que su cuerpo precisa, está cometiendo un pecado capital.
El top de los tonos de ojos mucho más extraños
En los cinco colores mucho más extraños, la gente con ojos verdes ocuparían el quinto sitio. En cuarto sitio podemos encontrar a la gente con ojos color ámbar, un tono de iris amarillento que se genera por el predominio de la lipocromía y que se conoce como ojo de lobo.
El próximo en la lista es el “violeta”, como los de la actriz Liz Taylor, que son el resultado de combinar tonos colorados con reflejos azules. Este singular color asimismo es recurrente en personas perjudicadas de albinismo. Entendemos que el color violeta del iris no existe, sino es lapislázuli, un tono de azul intensísimo que bajo alguna luz puede ofrecer la ilusión de ser violeta.
Gula
Reconozcamos una cosa: en mayor o menor medida, todos queremos comer. Y todos cometemos uno u otro exceso sobre esto. Pero entre las penas de los errores capitales, hay una muy especial para la gula. En el planeta de la religión, esta adicción abarca el consumo elevado de comida y bebida, si bien asimismo puede integrar a personas adeptas a cualquier clase de exceso. Su símbolo, como era de aguardar, es un cerdo hambriento y su color es el naranja. Y si charlamos de castigos, el que padecen los pecadores presos de la gula es realmente espantoso: están condenados a comer desaforadamente vivos ratones, ranas, lagartijas y víboras, por toda la eternidad.