La abeja reina debe tener el accionar mucho más promiscuo viable en la colmena. Cuantas mucho más parejas sexuales tuvo una reina, mucho más armonioso es el accionar que sostienen las abejas obreras en la colmena.
La mayor parte de los cuentos de hadas acostumbran a acabar con la oración “…y vivieron contentos para toda la vida”, un mensaje que acepta que su amor duró toda la vida. Aun ediciones mucho más modernas, como la película Shreck, sostienen ese final «romántico». Pero si bien la clase humana no sea tan dada a la promiscuidad como otras, es imposible decir que seamos de forma exclusiva monógamos.
En verdad, en el planeta animal, las situaciones de monogamia son bastante extraños, solo el 3% de las especies de mamíferos la practican, e inclusive, desde un criterio biológico, se considera un accionar «inusual». “seguramente la única razón que, biológicamente, justifica esta alternativa es que es un plan ventajosa para reproducir y asegurar la descendencia de los dos integrantes de la pareja”, enseña el Dr. Beatriz Álvaro, ginecóloga de Dexeus Mujer. Pero, ¿es verdaderamente de esta forma?
Langostas:
Estos crustáceos son el leal ejemplo de lealtad. En dependencia de la clase, procuran pareja para reproducirse y pasar la vida a lo largo de mucho más de 20 años.
Cisnes
Los cisnes forman parejas monógamas que duran años y, en ciertos casos, tienen la posibilidad de perdurar toda la vida. Tan histórica es su lealtad a sus compañeros que la imagen de 2 cisnes nadando con sus cuellos entrelazados con apariencia de corazón se convirtió en un símbolo prácticamente universal de amor.
Pero no es tan romántico como semeja a primer aspecto y tiene una explicación muy práctica. Sabiendo el tiempo preciso para migrar, entablar territorios, incubar y reproducirse, tener que «usar» mucho más tiempo para captar una pareja minimizaría el tiempo de reproducción.
Corto historia tras el consumo y origen de las drogas, visto en distintas etnias y temporadas
En todas las civilizaciones, desde Asiria hasta el presente siglo XXI, el hombre consumió toda clase de drogas para distintas causas, así sean religiosas, rituales, medicinales, hábitos o prácticas, distracción, etcétera. Además de esto, se calcula que hacia el año 3000 aC ahora se empleaban ciertos opiáceos: en Asia el cáñamo y sus derivados, en América el papel de la coca como analgésico o en la sociedad azteca algunos hongos como el peyote. No obstante, las primeras sociedades urbanas como Egipto, Mesopotamia o el Valle del Indo brindaron a la clase humana las primeras novedades documentadas sobre la existencia de drogas intoxicantes. Si bien no se conoce con precisión cuál fue la primera substancia que se usó, el alcohol está entre las primeras, ya que probablemente en la temporada en que se guardaba y fermentaba la miel se generaba el primer vino.
Desde ese momento, las bebidas fermentadas se han consumido durante la historia, transformándose en un considerable comercio colonial. En la situación egipcia, por servirnos de un ejemplo, las drogas mucho más usuales eran el opio y un género de cerveza cuyo consumo se encontraba gravado. El alcohol fue indudablemente la substancia mucho más particular de los pueblos mediterráneos y occidentales. Sus efectos fueron empleados como nexo litúrgico por egipcios, griegos, romanos y hebreos, donde el sincretismo entre judíos y cristianos elevaría después el mosto fermentado a la categoría de vehículo para la encarnación de la divinidad. Si el alcohol fue la substancia histórica de Occidente, desde Turquía hasta la India, pasando por la meseta iraní, la relevancia la cumplen los derivados del cannabis y la amapola.
Dalí fue expulsado de la escuela de arte
El creador surrealista se negó a tomar un examen final para conseguir su diploma, aduciendo que ninguno de los instructores de la escuela era “competente para juzgarlo”. No obstante, diríase que sus fundamentos fueron mucho más económicos que ideológicos, puesto que el acompañamiento capital de su padre desaparecería en el momento en que se graduara y Dalí tenía proyectos de irse a Parí para proseguir formándose bajo la protección de su padre.
En 1955, Dalí recibió el encargo de interpretar a Laurence Olivier para el letrero de la película Ricardo III, donde él era el personaje principal. No obstante, el letrero jamás se completó, puesto que Dalí se negó a pintarlo en Inglaterra, donde estaban los estudios de cine. Para él, este país era “el sitio mucho más desapacible de todo el mundo”, con lo que decidió regresar a España para finiquitar su obra. No obstante, se estimó que era bastante apreciado para el transporte y se dejó en el campo de aviación de Barcelona. En el final, el letrero no tuvo ningún empleo comercial (para disgusto del directivo Alexander Korda) y Dalí acabó dándoselo a Olivier como obsequio.