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Cómo le dicen mujeriego en Venezuela

Rata: persona que no actúa bien: explotado, maltratador, mentiroso, infiel, mujeriego.

¿Muy mujeriego? ¿De dónde viene este adjetivo?

Me atrevo a decir que todos en algún momento oímos el término “lady boy”; Acostumbra emplearse para referirse a un hombre conquistador que sale con muchas mujeres, pero ¿en algún momento te has puesto a meditar de dónde viene este adjetivo?

Ya que la contestación la podemos encontrar en la literatura, puesto que este adjetivo procede inicialmente de una obra de españa llamada El burlador de Sevilla, redactada en 1630 por Tirso de Molina, donde podemos encontrar a este personaje masculino que no solo se broma mujeres, sino más bien de la sociedad.

Lord Byron

Se encontraba descansando plácidamente sobre una nube de colores, en lo prominente del firmamento de un planeta lejano, en el momento en que escuché voces que venían de la Tierra. Naturalmente que los he escuchado antes, desde el instante en que dejé ese precioso y maltrecho sitio hace ciento ochenta y seis años, pero es hora de dejar las cosas visibles a fin de que las suposiciones no sigan. Se me acusa de no ser un poeta auténtico sino más bien un producto de mi vanidad, que el ego regía mi vida, que utilizaba mi intención inalterable para manifestarse frente el resto como el más destacable, que era orgulloso, teatral, violento, dramático, ruidoso; que con mis versos había ultrajado y insultado a Inglaterra; Yo asimismo soy acusado de blasfemia, por mi Caín; de haber apoyado a Pushkin para dar a conocer mis ideas en Rusia; en Mickiewicz, para llevarlo a cabo en Polonia; en Victor Hugo y Musset, Francia; y en Goethe, para pegar a los alemanes; Se me acusa de ser mujeriego, de tener privacidad con mujeres casadas, de transgredir leyes y preceptos, de realizar de la aventura mi forma de vida, de haberme sublevado contra las instituciones, de formar parte en orgías y fiestas indecentes, en las que había transformado mi vida. .la vida en un mito, una experiencia de leyendas admiradas solo por jóvenes rebeldes y sin causa; Se me acusa de ocupar deliberadamente mi vida de secretos, de misterios sardónicos, con la única intención de ocasionar la admiración del resto y de esta forma agradar mi vanidad; Sí, se me acusa de todo lo mencionado y de considerablemente más: de exaltar la imagen de bandoleros y piratas, de parias y sinvergüenzas, de agitadores y degradados; de odiar a toda la raza humana, de haber incitado al pecado ahora la lujuria; Se me acusa de haber fomentado en Nietzsche, cien años después, la revolución del individualismo, de ser un ángel obscuro, un mal ejemplo para los jóvenes que vieron algo nuevo en mí, aparte de Werther y René, Rousseau y Voltaire, semejantes tiempo alén del propio Goethe; Se me acusa de tantas cosas que estos jóvenes me hicieron un dios; mucho más grave aún, de ser enemigo del mismo Dios, clase de demonio que vino a la tierra a eliminar todo lo desarrollado; viviendo a mi forma, respirando, siendo renegado en mi tierra, habiendo estado en Italia y Suiza con vanos propósitos; Se me acusa de reaccionar como un animal en el momento en que alguien ha herido mi vanidad con críticas, de mi horrible sátira contra los que consideraba mis contrincantes, de humillar a Southey, a Lord Castlereagh, a la Edinburgh Review y a muchos otros que se burlaron de mis primeras expresiones. de la ociosidad; Asimismo me afirmaron que escribí a Manfredo para desafiar a el Fausto de Goethe, mis dramas para equipararlos con los de Shakespeare y Don Juan para sustituir a Dante y su Divina Comedia. Y todo lo hice con la meta de resultar grande, dicen varios, a fin de que el planeta entero me conociese y me idolatrara. Ah, se dijeron tantas cosas de mí. Asimismo se dijo que me aventuré en la política y la guerra por exactamente las mismas fútiles causas: la vanidad y la egolatría; que no tenía amigos por el hecho de que me consideraba mayor a todos, que solo admitía la amistad de enormes artistas, políticos o intelectuales, si eso me asistía en algo, a lograr mi misión de figuración y alabanza. Finalmente, comentan que estoy pasado de tendencia, que mi poesía ha caído en el olvido, que Hölderlin y Keats perviven mientras que yo me hundo en un vacío irremediable, que soy mucho más un símbolo de rebelión, un héroe del pasado, que un popular escritor. .

Se me acusa de todas y cada una estas cosas. Pero pensándolo bien, no haré ninguna aclaración. Y no lo voy a hacer pues todas y cada una son algunas, o cuando menos la mayor parte de ellas. Lo cierto es que me siento realmente bien flotando en este planeta de nubes de colores. Ahora tienen mis poemas, que prosigan las críticas y las conjeturas, por el momento no me afectan… ¿Mi vida en la Tierra? No me quejo, fue corto pero profundo. ¿Y mi vanidad? ¡Hay! En este momento sé de dónde viene… conque, mierda, ¡prosigo siendo el poeta mucho más grande de siempre!

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