La crisis donde nos encontramos se hace sentir poco a poco más y, lo que es peor, está demorando. Los especialistas auguran que vamos a salir de ella, pero de a poco. Es una predicción, pero su realización se hará, como toda la historia humana, con actos de independencia. La solución a la crisis no es dependiente únicamente de la conocida “troika”: el Banco Central Europeo, la Unión Europea y el Fondo Capital En todo el mundo. Asimismo es dependiente de todos nosotros. No debemos aguardar pasivamente resoluciones desde «arriba» o «logros sociales» gracias a huelgas repetidas y irritantes o manifestaciones de prominente nivel.
Pienso que es esencial ser siendo conscientes de que debemos llevar a cabo algo de nuestra parte; cada uno de ellos lo que está a su alcance. Puedes ayudar a ello asumiendo y propagando buenos valores; ser valores contrarios a eso que está en el origen ética de la crisis, ser valores dinamizadores y estimulantes que logren contribuir a sobrepasar la situación de hoy. La reflexión sobre esta base me transporta a sugerir siete valores. Probablemente halla mucho más, pero me da la sensación de que los que prosiguen no deberían faltar.
¡No te desesperes en la obscuridad!
La crisis semeja sacar el sol de nuestro paisaje interior. La obscuridad tiende a ser la reina en estas oportunidades. No observamos mucho más que nuestros inconvenientes y esto puede llevarnos de forma fácil al desaliento o la desesperanza. No sé si te has dado cuenta, pero en la obscuridad es donde mejor se ve la luz. De esta forma es, en el momento en que todo es negro es en el momento en que mejor y mucho más claro se ve cualquier haz de luz. Esa luz es precisamente Dios que les busca y desea acogeros, luz de promesa que vence las tinieblas y les lleva a una visión genuina y real.
Entender que la fe no es un sentimiento
En un chato afín, varios de nosotros asociamos opinar con tener esos sentimientos vagos y cálidos que experimentamos en el momento en que las cosas van bien, pero no en todos los casos es de esta forma en el momento en que charlamos de lo que verdaderamente significa la fe en nuestras vidas. En el momento en que estamos peor es en el momento en que nuestra fe es mucho más fuerte, salvo que tiremos la toalla. Danielle enseña que hubo instantes en su historia en los que se sintió desilusionada e inclusive dejada por Dios, pero esos fueron solo los instantes en que la fe la asistió a combatir algunos dolores.
“Conforme medré y experimenté varios de los inconvenientes y sufrimientos de todo el mundo, mi vida de fe asimismo debió medrar”, afirma. “Decir frases de acción de gracias en el momento en que todo va bien es simple y satisfactorio. Rezar en el momento en que sientes que tu planeta se desmorona y Dios está lejos es muy distinta. Opinar que Dios nos quiere y nos protege en el momento en que estamos tristes y también impotentes necesita considerablemente más fe.”