La lujuria induce a la persona a buscar algo opuesto a la intención de Dios; ¿Comprende cualquier sentimiento o deseo que realice que un individuo se concentre en pertenencias mundanas o prácticas ególatras: intereses, deseos, pasiones y apetitos personales? en vez de almacenar los mandamientos de Dios.
Marina Rebeka y Lucas Meachem en Thaïs de Jules Massenet en La Scala © Brescia y Amisano
2 de marzo de 2022. Es cierto que Thaïs vino esta temporada a La Scala por vez primera en su idioma original (se efectuó una producción en italiano en el lejano 1942 bajo la dirección de Gino Marinuzzi), como asimismo es verdad que para esta ocasión logró enormes cosas. Pero yendo en orden, Thaïs es una pieza maestra de Jules Massenet que jamás logró consolidarse de manera regular en el repertorio, cuyo libreto está inspirado en la novela de Anatole France que relata la trama terrenal (y sobrehumano) de la “santa prostituta” ( ese Taide que Dante ahora había incluido entre los halagadores del infierno en su Divina Comedia).
De qué forma nos condiciona la sexualidad humana
¿De qué forma influyen las declaraciones sexuales subliminales en los hombres?
¿La lujuria interfiere con la imaginación? ¿La mujer inspira al hombre en su aptitud de hacer?
No confundas amor con lujuria
“Dios creó el sexo para gozarlo, pero lo creó para el matrimonio. En una relación sana y adecuada, hay una bendición”
El espíritu de lujuria desea engañarte a fin de que pienses que es amor. “Vamos, embriaguémonos de amor hasta la mañana; regocijémonos en el cariño” (Proverbios 7:18). El planeta llama a la lujuria «realizar el cariño». Pero el auténtico amor es respetar a tu novia hasta el matrimonio y hacerla feliz para toda la vida. El cariño es de Dios, la lujuria es del infierno. La lujuria desea nombrarse amor, pero no es así, es deseo sexual desmedido. Dios creó el sexo para el exitación, pero lo creó para el matrimonio. En una relación sana y adecuada hay una bendición.
Hay sentimientos en el cariño
En el momento en que charlamos de amor, no debemos dejar de lado los sentimientos. Si bien hay instantes de lujuria (deseo), lo que sientes por la otra persona siempre y en todo momento está presente.
Cariño, respeto y admiración son ciertas expresiones que mejor nos tienen la posibilidad de contribuir a determinar esto. No obstante, un individuo lasciva puede no tener sentimientos por el resto.