La pintada se sanciona con multa semejante a 11 a 20 ocasiones la presente Unidad de Contabilidad del Distrito Federal o con prisión de 13 a 24 h por pintada en el Distrito Federal, si la persona es asombrada y llevada frente al juez civil, sin que permanezca un acusador, habitualmente.
Es común ver “garabatos” dibujados en las testeras, muros, portones o puertas de viviendas, iglesias y monumentos en todos y cada cuadra. El vandalismo callejero hace daños a la propiedad pública y privada y de alguna forma nos habitúa al deterioro del paisaje urbano. Son los llamados “grafitis salvajes”, formas y letras extrañas que a los ojos de los vecinos significan poquísimo, pero que habitualmente desarrollan un gasto en pintura y reparación para las víctimas. Preguntado por La Mañana, el grafitero popular como «Rafakncer» estimó que «la calle tiene eso de poder mostrárselo al mundo entero, de ser una galería al aire libre, de ser efímero lo que se hace». Comentó que lo que mucho más le incentiva es “ofrecer color a la localidad y intentar ganar espacio en el graffiti político”. “No soy de llevar a cabo bastante lettering, pero en el momento en que lo hago me agrada dibujar en tres dimensiones, mis dibujos son mucho más del lado obscuro, me agrada dibujar calaveras, diablos, situaciones nocturnas o el caos”, ha dicho. Este género de manifestaciones es, para ellos, una manera de encauzar sus conmuevas. “Si tengo un día bien difícil, me hace olvidar todo”, reconoció. No obstante, aseveró que no se ocupa de tirar basura en las calles. “Me da la sensación de que daña y molesta la mirada, aparte de todos y cada uno de los inconvenientes que puede ocasionar con los dueños de las paredes”. Por su lado, el grafitero español popular como «David de la Mano» estimó que «la ilegalidad en el grafiti callejero es un tema complejo por el hecho de que exactamente el mismo acto está contraindicado en un espacio y en otros no, es una cuestión de regulación, en ocasiones se están bien, en ocasiones no lo están». Asimismo mencionó que hay países que sancionan con hasta diez años de prisión a quien use graffiti en sitios públicos. El producto 367 del Código Penal, «va a ser sancionado con una lástima de 7 a 30 días de trabajo comunitario: 1) Vandalismo – el que ejerce actos de deterioro o destrucción en espacios o instalaciones públicas, así como recursos muebles o inmuebles, monumentos, letreros, semáforos y demás elementos de ornato público”. Cabe nombrar que exactamente la misma pena está sosprechada en el producto para todos los que “defecen u orinen en espacios públicos”. Para el letrado Marcos Pacheco, según el “producto 358 del Código Penal, se considera delito de daño, con lo que quien lo comete puede ser sancionado con multa”. Descubrió que, como es una falta, no es exactamente un delito, sino más bien una falta, “entonces yo iría a un juzgado de faltas y allí se imponen medidas sustitutivas, como trabajo comunitario, y si eso no se cumple, la pena es prisión». Apuntó que no es exactamente lo mismo grafiti grafiti en una pared que una señal de “Prominente” o “Urgencia”, entonces “siempre y en todo momento hay que tener en consideración lo que se grafitea, ahí escoge el juzgado”. Por otra parte, los murales y grafitis legales Existe, por otra parte, el street art legal, murales autorizados y en ciertos casos pagados por los dueños de negocios o casas. La Mañana entrevistó a Martín Sánchez y Micaela Agrela, pintores de murales a pincel y graffiti callejero. “Elegimos por el sendero de la legalidad en el arte urbano, para colorear en espacios públicos, nos sostenemos en el campo legal por el hecho de que procuramos tener total calma en el tiempo que le ofrecemos, la ilegalidad es persecutoria y elegimos por evitarla Resaltó Martín. Sus proyectos señalan a «ofrecer vida» a los espacios que pintan, y que entre los componentes que hay que respetar siempre y en todo momento debe ver con tomar como referencia a quien habita el sitio, pues son ellos quienes les agrada colorear.-día, “nos atrae tener contacto directo con el dueño de las paredes”, resaltan Martín y Micaela son alumnos de Psicología y Comunicación respectivamente, y está en sus proyectos poder llevar lo que hacen a educación “Son proyectos de futuro que se tienen la posibilidad de desarrollar en el área de la educación formal y no formal, esta es nuestra iniciativa”. Llevan un año dedicando su momento de libertad a llevar a cabo murales y gozar del arte urbano, «distribuimos nuestro tiempo para lograr llevarlo a cabo juntos, no solo colorear, sino más bien diseñar juntos, tómese el tiempo para meditar en el trabajo antes de ponerlo en la pared». “Toda vez que pasamos por un espacio que tiene nuestro diseño, nuestra identidad, tomamos un respiro fundamental que nos hace sentir una energía increíble”, concluyen entre risas de satisfacción.
Intervenir
Con el Municipio financiando murales en túneles, Once compañías acuerdan intervenir en las persianas metálicas de sus tiendas y centros comerciales que contratan a artistas para ofrecer color a paredes de 4 metros de altura, aparentemente que el motor de los grafiteros -ese término de que las paredes limpias no dicen nada- es un tanto viejo.
“A las compañías no les importa el arte, es una moda. Mola que un ubicación tenga un estilo urbano, de calle”, afirma Jaki Charrúa con un tazón de flat white en la mano. El artista -formado en Artes Visuales y también que viene dentro al planeta formal del arte- cree en la iniciativa de insistir en un arte que se muestra en la calle y está habituado a colorear murales, con autorización pero sin financiación alguna. “Todavía debo admitir que No Me Baño es muy distinta al mío, muy chulo. Comencé a relacionarme con el arte urbano en el momento en que ahora se encontraba mucho más recibido y no me hacía falta salir a la noche, realizar algo sin que absolutamente nadie te viese”, concluye.