Religiones abrahámicas. ¿Señalaría la Biblia que hay siete arcángeles? si bien solo tres se hablan de por su nombre: Miguel (Apocalipsis 12:7-9), Gabriel (Evangelio según Lucas 1:11-20; 26-38) y Rafael (Tobías 12:6, 15).
En el momento en que se habla del tema de la ciudad de los ángeles, frecuentemente aparece el interrogante: ¿pero cuántos ángeles hay? Y es una pregunta esencial, pues de su contestación es dependiente la visión que tengamos del Ángel de la Almacena: si es uno para cada hombre o, por contra, los ángeles son tan pequeños que en lugar de ser un ángel para cada hombre sería sé un ángel ángel para un conjunto de hombres. Hay quienes aseguran, valiéndose de la parábola de la oveja perdida contada en el Evangelio de san Lucas (15,4), que el número de ángeles sería 99 ocasiones mayor que el de hombres. Otros, por contra, afirman que el número de estas criaturas espirituales sería exactamente el mismo número de hombres, o por lo menos exactamente el mismo número de hombres que al final están en el cielo. Y, evidentemente, no faltan los que dicen, en clara contradicción con la enseñanza y la fe de la Iglesia, que el número de ángeles es dependiente del número de signos del zodíaco, puesto que hay muchos ángeles como signos del zodiaco. . Esta iniciativa precisamente falsa es protegida por la Novedosa Era y los movimientos esotéricos. Según la Sagrada Escritura, el número de ángeles es inmenso, incalculable. El libro del profeta Daniel charla de “cientos de miles, miríadas de miríadas” (Dn 7, diez) (Miríada según el diccionario es una cantidad muy grande, pero indefinida). Además, podemos encontrar otros contenidos escritos bíblicos como el libro de Job 38,7, donde equiparan a los ángeles con el número de estrellas en el cielo; o el profeta Isaías, que charla de las huestes divinos y llama a cada estrella por su nombre (Is 40,26). En el Nuevo Testamento, la carta a los Hebreos regresa a charlar de «miríadas de ángeles» (Hb 12, 22). El apóstol Juan, en la visión que tiene de la Jerusalén celestial, escucha la voz de una «multitud de ángeles» ( Apocalipsis 5, 11). Nuestro Señor Jesucristo asimismo menciona al número de ángeles en el instante de ser apresados. «¿Pensáis, afirma Jesús, que no puedo rogar a mi Padre, que ponga a mi predisposición mucho más de 12 legiones de ángeles?» (Mt 26, 53). En tiempos de Jesús, una legión romana se encontraba formada por 6.000 hombres. Los datos precedentes de la Sagrada Escritura nos dejan decir que el número de ángeles es con limite, por ser criaturas, pero su número es inmenso. Exactamente por esta considerable suma de ángeles, hay un orden en el planeta angélico, una jerarquía que vamos a abordar, si Dios desea, en otro producto. En esta inmensidad de seres, el hombre está cubierto, protegido, guiado y custodiado. Exactamente los contenidos escritos de la Sagrada Escritura que nos charlan del número de ángeles no los cuantifican por el hecho de que los ángeles, como criaturas de Dios, guardianes del hombre y de la creación, son un don de Dios que es imposible cuantificar. El planeta de la ciudad de los ángeles es otra expresión mucho más del amor de Dios, y esto no está cuantificado. Se admite con humildad y gratitud. Hay millones de ángeles junto a nosotros, cuidándonos, mostrándonos el cariño de Dios. Millones de ángeles alargan sus alas para exhibirnos un amor radical: el cariño de Dios por el hombre. Acogemos a estos compañeros con gratitud, alegría y amor. Unámonos a ellos y juntos demos merced a Dios por su amor.
Los Querubes
Los próximos géneros de ángeles son los Querubes. La palabra significa lleno de sabiduría. Estos seres son los responsables de proteger la luz y las estrellas, e inclusive se estima que Lucifer, el portador de la luz, fue uno. No tienen contacto directo con los humanos y entre sus funcionalidades resalta la de respaldar al Señor en su agudeza intelectual. La representación de los Querubes se acostumbra efectuar en tonos azulados, con pies y manos y alas repletas de ojos.
Y el último entre las clases de ángeles que conforman el primer orden son los Tronos. Como su nombre los identifica, actúan como un taburete celestial para Dios. Acostumbran a manifestarse con apariencia de rueda y conducen el carro divino. Su forma física es roja, con alas de los tonos del arcoíris y llena de ojos. Son cuidados entre la jerarquía de la ciudad de los ángeles, puesto que están premeditados a efectuar un rastreo de las acciones de los humanos. Asimismo edifican el orden universal.
Tercera jerarquía: Mensajeros Divinos
Principados: forman el tercer conjunto jerárquico y son los que velan por el planeta. Su función es accionar como imitadores de Dios y representar el principio de todo.
Arcángeles: Los mucho más esenciales en la representación bíblica son los arcángeles. Se estima que hay 7 primordiales: Chamuel, Gabriel, Jofiel, Miguel, Rafael, Uriel y Zadquiel.
Incontables
El número de ángeles en este versículo no debe tomarse verdaderamente, sino supone una multitud innumerable. Probablemente este versículo esté tomado de Daniel 7:diez, que afirma: “De enfrente de él salía un río de fuego; miles le sirvieron y millones y millones le asistieron antes que él; el juez se sentó y se abrieron los libros.” Estos seres beatos representan a los ángeles divinos que están frente al Señor y siempre y en todo momento hacen Su intención. Los ángeles juegan un papel escencial en el juicio. Sirven como ministros y presentes.
En Hebreos 12:22 disponemos otra referencia a la multitud de ángeles. Afirma: «Pero te acercaste al monte Sion, la localidad del Dios viviente, la Jerusalén celestial, la compañía de varios cientos de ángeles». Este número supone miríadas de ángeles. El cosmos de Dios es infinito y no está mal sospechar que sus huestes de ángeles que le sirven son incontables para cuidar a su extendido reino.