Incluye 2 fenómenos: REGENERACIÓN: Substitución del tejido lesionado por células parenquimatosas del mismo tipo. CICATRIZACIÓN: Substitución del tejido lesionado por estroma de tejido conjuntivo (cicatriz). En la mayor parte de las situaciones, los dos fenómenos contribuyen a la reparación.
El cuerpo es una máquina complicada y destacable, y el desarrollo dinámico de curación de lesiones es un enorme ejemplo de de qué forma los distintos sistemas de nuestro cuerpo, adjuntado con los modelos correctos para el precaución de lesiones, trabajan juntos para arreglar y sustituir los tejidos desvitalizados. Pero, ¿de qué manera precisamente nuestro cuerpo se cura a sí mismo?
En el momento en que la piel se daña, nuestros cuerpos provocan una serie automática de acontecimientos, de forma frecuente llamados «cascada de curación», para arreglar el tejido dañado. La cascada de curación se distribuye en estas 4 fases sobrepuestas: coagulación, inflamación, proliferación y maduración.
Fibrosis
En varias oportunidades, las fibras musculares en regeneración se dañan por la capacitación de tejido cicatricial (4), compuesto primordialmente por ECM, que es en parte una red compuesta por diversos tipos de colágeno, glicoproteínas y proteoglicanos. Tras una lesión muscular, la ECM se activa, generando un desarrollo elevado con una mayor producción de colágeno, lo que ocasionalmente genera la capacitación de tejido fibrótico, con una alineación irregular de las células musculares a lo largo del desarrollo de regeneración, un desarrollo asimismo estimulado por la medula ósea. (5). Este desarrollo de cicatrización fibrótica no solo inhabilita la regeneración de las fibras musculares, sino asimismo hace difícil la plena restauración servible del tejido y predispone a la recurrencia de lesiones.
Los componentes de desarrollo juegan un papel clave en el desarrollo de reparación del tejido lesionado. El aspecto de desarrollo transformante (TGF1-β1) es primordial en el desarrollo de regeneración, puesto que impulsa los depósitos de colágeno y el desarrollo de la MEC, además de esto, reduce la producción de proteasas degradantes, modula la producción de integrinas, que son una familia de Los receptores de adhesión se encuentran en la membrana celular, eminentemente en la unión miotendinosa y en la unión neuromuscular, y juegan un papel primordial en los procesos de supervivencia de los tejidos (desarrollo y regeneración) (14) y benefician la supervivencia de los fibroblastos al cortar la apoptosis.