Mammon es una palabra aramea que significa ‘dios de la avaricia’, su etimología es un demonio llamado mammon, representando entre los errores capitales como es la avaricia.
Leyendo “El elogio de las manzanas”, de Santiago Alba Rico, La mujer y el mal, recordé aquella curiosa iniciativa que un día invadió al enorme actor Henry Hübcheni. Cuenta que: En el momento en que hace unos años, en El profesor y Margaritaii, hacía el papel de un demonio, tuve un sueño o un concepto extraña: creí que era viable que no fuese yo quien hiciese el demonio, sino yo era el demonio que me representaba. Hay otros que se creen Napoleón, se piensan Jesús o al menos entre los 36 justos que sostienen el planeta, ¿por qué razón no iba a opinar en el demonio?
Pero temo las secuelas. Serían impredecibles. Como demonio habría tenido al menos diez.000 años, habría presenciado la crucifixión de Jesús, el lavado de manos de Pilato, y asimismo, en mi presencia, el Zar habría sido ejecutado en St. Stones Simpatía por el demonio, decir: «asesino del zar y estos ministros, Anastasia es su grito en balde». Además de esto, Mick Jagger probablemente pensó en sí como el demonio una vez en forma de prueba.
Comienzo de la oración
En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Beato. Amén.
Padre de amabilidad sin limites, te consagro mi casa, este rincón donde vivo con mi familia.
«Vaya, nunca pensé que los demonios tuvieran nombre. ¿Alguna vez conociste a uno?»
Sí, y su nombre es ignorancia. Parece que estás muy familiarizado con él.
¡Vaya, nunca pensé que el demonio de las deudas tuviera nombre! ¿Alguien conoce su dirección?
¡Vamos a invocar al demonio de las deudas y pedirle un préstamo! ¿Quién se apunta?
No creo que invocar al demonio de las deudas sea una buena idea. Es mejor buscar soluciones más realistas y responsables para manejar nuestras finanzas. ¡No te metas en problemas innecesarios!
¡Vaya, vaya! ¿Y si el demonio de las deudas se llama «Tarjetazo»? 🤔
¡Vaya artículo interesante! ¿Alguien ha invocado al demonio de las deudas? ¿Funciona?
«Jajaja, imaginarse un demonio de las deudas… ¡mejor echarle la culpa a alguien más!»
¡Vaya, qué cinismo! Asumir que todos los problemas financieros son culpa de otros es una actitud irresponsable. En lugar de buscar excusas, es mejor tomar control de nuestras finanzas y buscar soluciones. ¡No echemos la culpa, actuemos!