Sé siempre y en todo momento sincero No te quedes mudo, Capricornio valora bastante a esas personas que son directas y sinceras. Y asimismo demuéstrale que eres alguien en quien puede confiar. Muéstrale que puede confiar en ti, que jamás le fallarás. Capricornio no posee tiempo para personas falsas, hipócritas y patrañas.
Responsable, ambiciosa y tenaz. De esta manera es, al fin y al cabo, el hombre Capricornio.
Desde pequeñísimo le enseñaron el valor del esfuerzo y del trabajo bien hecho, de ahí que en el momento en que sea grande desea estar a nivel… Y no cualquier altura, amado… Él desea llegar a la cima! Tu límite es el cielo… O explicado de otra forma, el hiperespacio. Nada le semeja bastante y se siente dispuesto para apoderarse cualquier cima. Además de esto, tiene la paciencia que se requiere para entender aguardar, con lo que se transforma en entre los oponentes mucho más peligrosos. Cualquier persona que haya competido con un Capricornio lo sabe bien… Gana con perseverancia.
Historia de vida
Olesa, de 34 años, comparte su crónica:
“Estuve casada con Capricornio a lo largo de 6 largos años. Un día, mi marido sencillamente se encaró al hecho de que nos divorciábamos. Lo interesante es que no tenía apasionado, los capricornianos son todos bastante leales en el matrimonio. Al comienzo lloré, entonces tuve pataletas, entonces empecé a lamentarme activamente con mi suegra y traté de influir en él por medio de mi madre. En algún instante, me fatigué y dejé de comportarme de esa forma. Analicé mi vida, hallé muchas virtudes en el divorcio y al final empecé a vivir por mí (no teníamos hijos). No vi a mi marido en el transcurso de un mes, y en el momento en que llegó el instante de firmar los papeles del divorcio, fui a la asamblea sin entrar en dudas. Ese mes cambié mi estilo de vestir, me volví claramente mucho más delgada y bonita, perfeccioné mi francés y hallé otra fuente de capital. ¿Y sabes qué? Jamás nos divorciamos. Por mes siguiente, mi hombre Capricornio corrió tras mí, logró pataletas y se comunicó activamente con mis amigos y progenitores, intentando de influir en mí. En este momento que todo lo mencionado pasó, hemos mejorado nuestra relación y recordamos el intento de divorcio con una sonrisa, pero por mi parte comprendí un matiz esencial: en las relaciones con Capricornio, yo he de estar primeramente, no él. A estos hombres no les agradan los klush y las momias, pero yo acostumbraba a comportarme de este modo. «