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Que se esconde detrás de la envidia

Tras la envidia siempre y en todo momento hay un deseo humano de ser mejor. Pese a sus múltiples formas y formas en que la envidia se nos muestra, la verdad es que es habitual sentirla en distintas ocasiones.

A lo largo de los años que trabajé en una oficina, observé un sinnúmero de hábitos que me hicieron estudiar bastante sobre las relaciones personales en la compañía y extenderlas por el resto de nuestras vidas. .

Entre los hábitos que mucho más me impresionó y que es muy habitual es lo que llamo el “Principio CM” en referencia a un compañero que lo exhibió. Otra forma de nombrarlo sería “Baja Tú Que Yo No Subo”.

Los recelosos compiten contigo y te hurtan el crédito.

Un emprendimiento común, un trabajo en grupo, una meta compartido… Hay ocasiones en las que en algún momento terminan destacándose los envidiosos, los que cuando menos se llevan el crédito, los que no vacilan en decírselo. «sin mí no lo habrías logrado».

No debemos olvidar que la envidia es frente todo la necesidad de tener virtudes sobre el resto. Superarse a ti es su propósito primordial y, por consiguiente, empleará cualquier medio.

Conducir la envidia es viable

Como sicóloga y entrenador, para mí la clave siempre y en todo momento es ver hacia adentro. Esto es, estudiar y conocer quiénes somos. Naturalmente, con nuestras fortalezas y debilidades, con nuestras fortalezas y debilidades. Por el hecho de que, solo desde aquí, vamos a ser capaces de entender nuestros pensamientos, conmuevas y hábitos y investigar si nos endurecen o nos limitan.

En el momento en que te halles criticando o envidiando el éxito del resto, fíjate en lo que pasa en ti. ¡Quizás te sorprendas! Quizás… ¿es que no te sientes con la capacidad de poder lo que otros han logrado?

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