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Qué es la naturaleza según Descartes

Descartes expone la necesidad de causas explicativas de los fenómenos naturales que cumplan los criterios de seguridad y prueba. Consecuentemente, Descartes ofrece las leyes de la naturaleza que rigen el movimiento de los cuerpos materiales, transformándose en el fundamento de su teoría mecanicista.

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Espacio, tiempo y materia son las tres enormes nociones sobre las que se fundamentó la construcción de la ciencia actualizada. La discusión cerca de estas cuestiones ocupa, desde ese momento, un papel definitivo tanto en la física como en la cosmología y asimismo en lo que se llama, en terminología hegeliana, filosofía de la naturaleza, que es el enfoque que adopta Zubiri en el artículo, un grupo de contenidos escritos.

LA EXISTENCIA DE DIOS:

El próximo inconveniente que va a abordar Descartes tiene relación a la presencia de Dios. Debe partir de la única verdad que tiene, esto es, la seguridad de su vida como cosa pensante, la presencia de sí como sujeto pensante, como razón, comprensión. Esta vida indudable del yo no semeja implicar, no obstante, la presencia de ninguna otra situación. Estamos con 2 elementos: el meditar como actividad y las ideas que piensa el yo. Un ejemplo evidente es –Pienso que el planeta existe– se dan a conocer tres componentes: El yo pensante, cuya vida es incuestionable; el planeta como una situación fuera del pensamiento, cuya vida es incierta y problemática; y las ideas de «planeta» y «vida» que indudablemente tengo, por el hecho de que si no las tuviese no podría meditar que «el planeta existe». De todo lo mencionado debemos terminar que, según Descartes, el pensamiento siempre y en todo momento piensa ideas. Y Descartes distingue tres géneros de ideas: 1. Ideas eventuales, esto es, aquellas que semejan proceder de nuestra experiencia externa. Afirmábamos que semejan seguir pues todavía no nos encontramos seguros de la presencia de una situación externa 2. Las ideas fácticas, esto es, aquellas ideas que la cabeza edifica desde otras ideas.

Hay, no obstante, ciertas ideas que no son ni adventicias ni falsas. Ya que si no tienen la posibilidad de proceder de la experiencia externa, tampoco se edifican desde otras. La única contestación viable es que el pensamiento los tiene en sí, esto es, son de nacimiento. Son ideas que están probablemente en la cabeza y brotan con fundamento de ciertas vivencias. Entre las ideas innatas, Descartes revela la iniciativa de “Infinito”, que se apura a detectar con la iniciativa de Dios. Por consiguiente, es requisito finalizar que Dios existe, en tanto que únicamente una substancia realmente sin limites puede ser la causa de la iniciativa de «Infinito» -o «Ser Infinito»- que acercamiento en mi pensamiento. Esta prueba, por consiguiente, afirma lo siguiente: Tengo la iniciativa de un ser infinito. Pero yo no puedo ser la causa de semejante iniciativa, en tanto que soy un ser finito; consecuentemente, el Infinito –Dios– ha de ser la causa de la iniciativa del Infinito que tengo. Podríamos haber usado el término –o iniciativa de– Perfección con idénticos desenlaces. En la quinta Meditación, Descartes proporciona una prueba de la presencia de Dios mucho más fácil que la previo: tengo la iniciativa de un ser demasiado especial. Su vida es inseparable de su esencia. De hecho, si vuestra esencia debe ser demasiado especial, ninguna perfección puede faltar; entonces la presencia, que es una de estas mejores, no puede faltar. Descartes encerrado en su conciencia, deberá confiar en Dios para evaluar la presencia de todo el mundo exterior, capitalizando completamente el orden clásico.

Referencias

Di Giovanni, G. (2021). El desafío de Hegel y Spinoza. Prensa de la Facultad de Cambridge.

Engels, F. (1979). Dialéctica de la naturaleza. Redactor Político.

¿De qué forma marcha el planeta según Descartes?

El planeta está preciso en Descartes por extensión. Aparte de la Substancia Sin limites que es Dios, se muestran ámbas substancias finitas: la substancia pensante (el hombre) y la substancia externa (el planeta). En verdad, Descartes recurre a las extensiones geométricas para identificarlas con la materia física.

Descartes define el planeta físico como substancia finita popularizada. Por consiguiente, el planeta físico existe y su atributo es la extensión. Es una situación construída por Dios, pero sin dependencia de la otra situación construída (pensamiento).

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