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Dónde se sienten las emociones en el cuerpo

El estudio asegura que la mayor parte de los sentimientos básicos (furia, temor, tristeza, sorpresa) se encuentran en la cabeza y parte de arriba del cuerpo, al paso que la alegría y el cariño, por poner un ejemplo, recorren todo el cuerpo.

Una emoción es un estado afectivo que experimentamos, una reacción subjetiva al ambiente que va acompañada de cambios orgánicos (fisiológicos y endocrinos) de origen innato, influidos por la experiencia.

En los humanos, la experiencia de una emoción acostumbra implicar un grupo de entendimientos, reacciones y opiniones sobre el planeta, que usamos para apreciar una situación específica y, por consiguiente, influir en la manera en que se siente esa situación.

Si charlamos del cuerpo, debemos charlar de las conmuevas. Podríamos decir que, en la relación que se establece entre los dos, es el cuerpo el que se hace cargo de reflejar nuestras conmuevas con apariencia de experiencias. Justo después, el cerebro parecerá ofrecer sentido a estas experiencias y, mucho más adelante, nuestro accionar reflejará lo que decidamos llevar a cabo con todo ello. El resultado final va a depender bastante de si experimentamos estas experiencias como agradables o desapacibles, y esto impulsará nuestras reacciones, que tienen la posibilidad de ir desde la evitación absoluta de estas experiencias hasta la movilización para procurarlas.

Si hacemos un ejercicio de investigación sobre esta relación entre conmuevas, cerebro y experiencias, descubriremos que ciertas situaciones o recuerdos repercuten de forma directa en nuestro estómago. En otros instantes percibiremos como nuestras canciones cuelgan con apariencia de tristeza o vamos a sentir un nudo en la garganta que nos recuerda lo que no pudimos decir o lo que nos encontramos callando.

Alegría

Esta emoción nos asiste a entablar vínculos para lograr socializar y comunicar nuestra felicidad con el resto. Joy tiene síntomas físicos de forma fácil identificables: sonrisa facial, expansión del pecho, risa, apertura del cuerpo, etcétera. Hay personas que tienen contrariedad para sentir esta exquisita emoción y no tienen la posibilidad de identificarla.

Dejarnos gozar de los bienestares de la vida asimismo es saludable para nuestro cuerpo y confort psicológico. Por servirnos de un ejemplo, puedes gozar de un óptimo día en la playa si bien no te estés divirtiendo, o emocionarte con tu película preferida.

Furia

Sentimos tensión en las mandíbulas, una suerte de fuego en el estómago, a la altura del plexo del sol, el punto bajo el pecho y justo sobre el estómago. Nuestros pechos suben y bajan velozmente y nuestras caras se ponen rojas. Las extremidades asimismo están tensas, listas para la acción.

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