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Cuál es la función de la tristeza

¿Cuál es tu papel? La tristeza se emplea para entender sobre la pérdida de una relación que hemos predeterminado, así sea con un individuo, animal o cosa. En este sentido, las causas de la tristeza van a ser la separación o pérdida de relaciones cariñosas.

Tristeza, del latín tristitia, es la cualidad de estar triste, lo que significa estar afligido o triste.

Tenemos en cuenta la tristeza como un sentimiento básico del sujeto, comprendemos que pertenece a la subjetividad y que, por consiguiente, es inseparable a la vida de todo humano; tal como otros sentimientos. La tristeza en el sujeto lleva a un “malestar” causado por algún hecho previo. Este actúa como catalizador de procesos de reestructuración o readaptación en el sujeto; con lo que es escencial para todos es entonces que tiene una función. En ocasiones tendemos a limitarnos a sentirnos tristes por vergüenza y también inseguridad, la tristeza es una emoción mal entendida y poco a poco más criticada, acostumbrábamos a oír que plañir es de enclenques, o que plañir no acostumbra arreglar nada, la necesidad de expresar se relaciona la tristeza gracias a cierto bloqueo por medio de distractores, en terapia se acaba señalando que lo que no se expresa en el instante conveniente, el cuerpo lo puede expresar de la forma que lo precisa. La tristeza hace aparición en los procesos de pérdida, el tolerante en solicitud cuyo sentimiento se relaciona con una pérdida consigo. O sea, la persona frecuenta perder parte de sí mismo ese vacío sensible, como por poner un ejemplo (alegría, emoción, motivación y perseverancia).

¿De qué forma se expresa la tristeza?

Como todas y cada una de las conmuevas, existen muchas maneras de expresar la tristeza

En el momento en que la tristeza te ocupa, la mejor forma de expresarla es plañir. Plañir, nada más y nada menos.

¡Pero la verdad es que las conmuevas desapacibles asimismo son primordiales!

Tanto la tristeza como el temor o la furia son conmuevas que tienen un tono hedónico negativo. O sea, los sentimos como aversivos, causándonos malestar y provocando una inclinación a evitarlos, por el hecho de que no entendemos gestionarlos ni nos dejamos llevarlo a cabo.

  1. Nuestro nivel servible reduce. En el momento en que estamos tristes, requerimos aislarnos del ambiente que nos deje pensar sobre nuestra situación o accionar. Moderar nuestro nivel de excitación nos deja ingresar en un estado mucho más relajado a fin de que tengamos la posibilidad examinarnos intensamente y centrar nuestra atención en nosotros.
  2. Posibilita la introspección. Esto nos deja investigar la situación y sacar ciertas conclusiones edificantes. Ser reflexivos nos ofrece la posibilidad de reiniciar y meditar en lo que pasa.
  3. Incentiva el acompañamiento popular. Tenemos la posibilidad de enseñar tristeza con la ayuda de nuestro lenguaje verbal, expresando lo que sentimos; como con nuestro lenguaje no verbal, a través del llanto o exponiendo agonía en la cara. Esto causa que otros deseen arrimarse para cuidarnos, haciendo más fuerte los nudos sociales.

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