Saltar al contenido
Inicio » Cómo se llaman las personas que aman los árboles

Cómo se llaman las personas que aman los árboles

¿En algún momento has mirado con mucha pasión un árbol? De esta forma se sienten la gente con dendrofilia. Tu atracción por las plantas y los árboles…

(CNN) — Varios de nosotros pasamos nuestra niñez y juventud escalando árboles y creando cobijos misterios entre las ramas.

Próximamente, las interfaces construidas en los árboles se cambiaron en tierras lejanas, fortalezas y escondites.

Pasos.

  • Identificación del suelo. Intentando encontrar sus faltas y los nutrientes que tiene.
  • Identificación en la banco de información de las especies que se amoldan al tiempo local y género de relieve.
  • Busca en la zona la biomasa que se requiere para suplir las faltas del lote. Sin emplear pesticidas ni artículos añadidos.
  • Cambiar la parte superficial del lote para dar de comer los árboles en los 2 primeros años.
  • Plantar la clase en altísima consistencia.
  • Riego y deshierbe (obligación solo los 2 primeros años).

La consistencia con la que se establecen las especies hace una enorme rivalidad entre ellas. En solo 8 meses no dejan que la luz llegue al suelo. Este resguarda la humedad y el humus que generan las hojas que caen al suelo.

Los árboles te van a enseñar a conocer el bosque

Por Joaquín Araújo

Las producciones mucho más terminadas y complicadas, las mucho más primordiales y hospitalarias, las mucho más preciosas y espléndidas de la crónica de la Vida es el bosque. Si poco, o nada, del pasado -tanto nuestro como de la Naturaleza- tiene sentido sin los bosques, el futuro va a tener aún menos futuro sin ellos. No obstante, esta civilización consumó su torpeza mucho más imprudente, desviándose de su origen y asolando la enorme morada de la vida, envenenando al hacedor de la transparencia que respiramos, derrocando al hacedor de la fertilidad. El creador, el emboscado Joaquín Araújo, mantiene que cada árbol de pie es un punto de acompañamiento para esta humanidad tullida, para el aire quebrado, para la vivacidad del grupo, para combatir el desierto, para batallar el estruendos juntado y la fealdad que la prisa siembra en prácticamente todos los rincones. Nada como los árboles para ofrecernos paz y asistirnos a conectar con la Naturaleza y redescubrirnos. En estas páginas se puede leer entre las relaciones mucho más profundas con los bosques de uno de nuestros contemporáneos. Varios de los más destacados instantes de la vida de Araújo, durante sus cincuenta años de emboscada, se cuentan aquí con intensa hermosura y emoción.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *