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Cómo se escucha la voz del Espíritu Santo

Oímos oír esa voz apacible y pequeña; en el momento en que esa voz charla, todo sabio obedece. ¿No deberíamos postergar la inspiración del Espíritu? 6. Estudiar a percibir y entender el Espíritu es un desarrollo gradual y continuo.

Podemos consultar múltiples ocasiones en la Biblia de qué manera Dios se dirige a su pueblo, primordialmente mediante la voz de sus profetas.

Isaías anunció la venida de Jesús y presagió sobre la obra salvadora que nuestro Dios efectuaría cientos y cientos de años después. El profeta nos ofrece información esencial sobre Jesús: “Y el Espíritu del Señor reposará sobre él; espíritu de sabiduría y de sabiduría, espíritu de consejo y de poder, espíritu de conocimiento y de miedo del Señor” (Isaías 11:2).

Estudios Bíblicos – Reconocimiento de Voz del Espíritu Santurrón 3

Sigamos.

¿Cuáles son los ejercicios espirituales que se tienen que entrenar para percibir la voz de Dios?

  • Ayuno y oración. El ayuno crea una enorme receptividad en nuestro espíritu y esto nos hace sensibles para percibir la voz de Dios.
  • Rezar todo el tiempo en el espíritu. En el momento en que oramos en lenguas, nuestro espíritu es estimulado y creado. Intente rezar una hora en lenguas o en el espíritu todos y cada uno de los días, y tras un tiempo algo le va a suceder a su espíritu; se volverá sensible a la voz de Dios.
  • Reforzar, estudiar la palabra de Dios, escudriñar la palabra crea sensibilidad a la voz de Dios. En el momento en que estudias, el Señor empieza a enseñarte Sus secretos y bienes ocultos. Tome un versículo de la Biblia todos los días y medite en él, dígalo, susúrralo y empezará a conocer secuelas poco comúnes.

Conoce mucho más aquí: Dones espirituales: qué son y de qué forma activarlos en tu vida.

Las ovejas de Dios reconocen la voz de Dios

Según Jesús, somos sus ovejas, el rebaño de su prado. Juan diez amplía este fantástico tema. Como ovejas de Jesús, debemos poder oír su voz y proseguirlo por el hecho de que reconocemos precisamente su voz. Jesús es con la capacidad de guiarnos exactamente pues oímos su voz y lo proseguimos. «El portero le abre la puerta, y las ovejas oyen su voz. Él llama a sus ovejas por su nombre y las saca fuera. Tras sacar a todas y cada una de las suyas, va enfrente de ellas, y sus ovejas lo prosiguen pues conocen su voz» (Juan diez:3-4, énfasis añadido).

En el próximo versículo, Jesús apunta que no debemos continuar ninguna otra voz. “Pero jamás proseguirán a un extraño, sino huirán de él pues no reconocen la voz de un extraño” (Juan diez:5). Después, Jesús menciona a los gentiles que asimismo van a escuchar su voz y lo proseguirán. «Tengo otras ovejas que no son de este redil. Asimismo a ellas debo traer. Asimismo ellas van a oír mi voz y va a haber un solo rebaño y un solo pastor» (Juan diez:16, énfasis añadido).

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