Saltar al contenido
Inicio » Cómo saber si estoy enferma espiritualmente

Cómo saber si estoy enferma espiritualmente

El malestar o mal espiritual se genera si tienes inquietudes o andas molesto con tus valores y sistemas de opiniones. Sucede en el momento en que un individuo no puede conseguir fuentes de concepto, promesa, amor, paz, consuelo, fuerza o conexión en la vida.

La Biblia no charla de patología espiritual salvo en términos metafóricos. La patología espiritual puede considerarse como una falta de solidez de espíritu ocasionada por el pecado. Tal como la patología física desgasta el cuerpo físico, la patología espiritual desgasta el espíritu. Los descreídos están «espiritualmente enfermos» pues están separados del Señor y precisan una relación con Jesucristo. En verdad, están mucho más que enfermos; están fallecidos «en nuestros delitos y errores» (Efesios 2:1). Los fieles asimismo tienen la posibilidad de estar espiritualmente enfermos en el sentido de vivir en pecado no confesado o no buscar el desarrollo espiritual personal.

La Biblia fomenta lo que es espiritualmente enriquecedor frente a eso que nos enfermaría espiritualmente: “El miedo de Jehová es para vida” (Proverbios 19:23). Y, “Precisamente el justo encontrará la vida, pero el que prosigue el mal encontrará la desaparición” (Proverbios 11:19). «El entrenamiento físico es de algún valor», afirma Pablo, «pero la piedad lo vale todo, por el hecho de que tiene promesa tanto para la vida presente para la venidera» (1 Timoteo 4:8). La piedad, la justicia y el miedo del Señor son el antídoto para la patología espiritual.

Precaución del cuerpo

Cuidamos realmente bien nuestro cuerpo. Ingerimos y tomamos para sostener nuestra salud ofreciendo a nuestro cuerpo vitaminas, proteínas, minerales y otros elementos fundamentales. Pasamos bastante tiempo todos y cada uno de los días ganando dinero, intentando encontrar comida y cocinando. Si nuestro cuerpo está enfermo, nos llega asistencia de médicos, enfermeras, farmacéuticos y nutricionistas. A dios gracias, una extensa red de personas, familias, gobiernos y también industrias trabajan juntos para nuestro beneficio físico común.

No obstante, no tenemos la posibilidad de decir lo mismo de nuestro confort espiritual. Si un alma se preocupa por su salud espiritual, la mayor parte de las ocasiones lo realiza sola. Como es natural, los movimientos religiosos, tal como otras asociaciones, procuran contribuir a quienes precisan asistencia espiritual o sicológica.

Espiritualidad de la comida rápida.

Probablemente combinar la espiritualidad con una cultura que festeja la agilidad, la multitarea y los desenlaces veloces resulte en la llamada espiritualidad de la comida rápida. Esto, como afirma Caplan, es producto de la fantasía común y comprensible de que calmar el padecimiento de nuestra condición humana puede ser veloz y simple. El sendero de la espiritualidad, o mucho más bien de la transformación espiritual, NO es una solución rápida.

Charlar con tranquilidad, vestirse con ciertas ropas y colores, accionar de cierta forma… ¿Es todo lo mencionado indispensable si deseamos considerarnos «personas espirituales»? La realidad es NO. Esta patología de “transmisión de espíritus” nos tiene intentando de imitar la iniciativa de lo que pensamos que es espiritual del mismo modo que la lona de piel de leopardo imita la piel de leopardo real.

Ocultamos nuestra alma

En distintas etnias, la patología se define como un rastro de la pérdida del alma. En verdad, la pérdida del alma puede suceder por medio de vivencias traumáticas como el desafío, la guerra o el abuso.

Pero, la pérdida del alma puede aun ser el resultado de una falta de autoaceptación o sentimientos de inutilidad y vergüenza. Tendemos a esconder aquellas unas partes de nosotros que nuestra cultura o familia no piensan admisibles. Esto resultará en una división de nosotros.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *